
Basílica San José de Flores / Crédito: Cortesía Arzobispado de Buenos Aires
El barrio de Flores, en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), donde Jorge Bergoglio creció y abrazó su vocación sacerdotal, lo recordó este martes, a un año de su partida a la Casa del Padre, con distintos gestos: la plantación de un olivo por la paz, la inauguración de un mural con su rostro en la estación de subte y una multitudinaria Misa presidida por el Arzobispo local, Mons. Jorge García Cuerva.
Los fieles colmaron la Basílica de San José de Flores y dejaron cartas, flores y velas en el confesionario donde el 21 de septiembre de 1953 el joven Jorge Bergoglio se sintió llamado al sacerdocio. También asistieron referentes del Gobierno de la Ciudad, como el jefe de Gobierno, Jorge Macri; la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio; el legislador Leandro Santoro; el diputado nacional Agustín Rossi; y el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Katopodis.
Concelebraron la Eucaristía el Arzobispo Emérito de Buenos Aires, Cardenal Mario Aurelio Poli; los obispos auxiliares, Mons. Alejandro Giorgi, Mons. Iván Dornelles, Mons. Pedro Cannavó y Mons. Alejandro Pardo, junto al párroco de la basílica, P. Martín Bourdieu y numerosos sacerdotes.
En su homilía, Mons. García Cuerva destacó que las lecturas del día correspondieron a las del 21 de septiembre, día de San Mateo y fecha en la que Bergoglio sintió, como Mateo, “la vocación de dejarlo todo y seguirlo a Jesús”.
En ese marco, convocó a los fieles a reflexionar sobre la propia vocación, pensando que el mejor homenaje para Francisco es “concretar lo que él nos enseñó a lo largo de doce años” de pontificado.
La primera vocación: el encuentro
Al reflexionar sobre los distintos llamados, el prelado comenzó por señalar “la vocación urgente y necesaria al encuentro y a la fraternidad”, considerando que hoy “más que nunca la Argentina necesita de esa cultura del encuentro de la que tanto nos habló el Papa”.
“¿Cuándo la vamos a cortar con eso de mirarnos como enemigos porque pensamos distinto? Ni siquiera somos capaces de poder sentarnos en el mismo banco de una Iglesia”, subrayó, en clara alusión a la clase dirigente. “Desgraciadamente, eso está pasando en nuestra Argentina de hoy”, lamentó.
En ese marco, llamó especialmente a “quienes tenemos una responsabilidad institucional por nuestro pueblo, a aprender que el otro no es mi enemigo, y que, si entre nosotros nos decimos cualquier cosa, si entre nosotros nos agredimos enormemente, habilitamos a que eso pase”, arrancando un fuerte aplauso de la feligresía.
Citando al Papa Francisco, expresó: “[…] Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de la misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, pero todos hermanos”.
“Hoy me preguntaron: ‘¿Qué diría el papa Francisco?’. Ya lo dijo, dejémoslo descansar en paz. Ahora nos toca a nosotros el trabajo de concretar lo que él nos pidió”, sintetizó.
Una Iglesia en salida y comprometida con los frágiles
En segundo lugar, se refirió al llamado a “anunciar a Jesús con alegría, con audacia y con creatividad”, recordando la exhortación de Francisco a que la Iglesia “salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demora, sin asco y sin miedo”.
Como tercera vocación se refirió “al compromiso y al cuidado de los más frágiles”, movidos no por una idea política, sino por “la certeza de que en los más pobres está el mismo Jesús”.
“En la Argentina de hoy hay muchos hermanos que necesitan ser cuidados”, subrayó. “Cuidar la vida de nuestros niños, cuidar la vida de nuestros abuelos, cuidar la vida de nuestros discapacitados, cuidar la vida de cada hermano que la está pasando mal porque es el rostro de Cristo. Eso no es política, es puro Evangelio”, aclaró, generando nuevamente un aplauso, en un contexto en que sectores de la sociedad argentina como los jubilados y el área de discapacidad reclaman por los ajustes impuestos por el Estado.
La vocación de la paz
“Otra vocación que tenemos que desarrollar todos en tiempos tan complejos es la vocación de la paz”, indicó. “Sabemos que la guerra de Medio Oriente nos queda lejos geográficamente, pero nos tiene que doler el corazón por tantos hermanos que mueren. Si uno ve noticias de la guerra, somos tan perversos que se maquillan los resultados de la guerra. Hoy nadie muestra imágenes de muertos, como que parecería que no los hay”, denunció.
Y recordando las palabras de Francisco, afirmó: “No habrá paz sin compartir y acoger, sin una justicia que asegure equidad y promoción para todos, comenzando por los más débiles. No habrá paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos. No habrá paz mientras las alianzas sean contra algunos, porque las alianzas de unos contra otros sólo aumentan las divisiones. La paz no exige vencedores ni vencidos, sino hermanos y hermanas que, a pesar de las incomprensiones y las heridas del pasado, se encaminan del conflicto a la unidad”.
Soñar en grande, buscar ideales de justicia y amor social
Para finalizar, a la luz del magisterio de Francisco, llamó a alimentar “la vocación de soñar en grande”.
“Siempre le decía a los jóvenes, sueñen en grande, no se queden en chiquitajes, vayan para adelante, tiren la pelota para adelante, sigan soñando con un mundo mejor. Sueñen en grande buscando los ideales de justicia y amor social que nacen de la esperanza. Nos dice el Papa: “No intentemos reconstruir el pasado, el pasado es pasado, nos esperan cosas nuevas, la promesa del Señor es que hace nuevas todas las cosas”, recordó.
En tiempos difíciles llamó a “alimentarnos en la vocación de seguir soñando en grande” y no andar desesperanzados, “porque tenemos que construir entre todos un mundo mejor, un mundo distinto, acompañados de Jesús, el mejor compañero de camino”, alentó.
Mons. García Cuerva culminó su prédica leyendo la última homilía de Francisco, escrita para la Pascua de 2025, en la que rezaba: “Límpianos, oh Dios, del polvo triste de la costumbre, del cansancio y del desencanto; danos la alegría de despertarnos, cada mañana, con ojos asombrados al ver los colores inéditos de ese amanecer, único y distinto a todos los demás. […] Todo es nuevo, Señor, y nada se repite, nada es viejo”.
“Hermanos, hermanas, en el asombro de la fe pascual, llevando en el corazón toda esperanza de paz y de liberación, podemos decir, ‘contigo, Señor, todo es nuevo, contigo todo comienza de nuevo”, afirmó, llamando a todos a desplegar su vocación. “Basta de palabras y a los hechos”, exhortó.
Un olivo, un mural y un musical
Previo a la celebración de la Misa, se realizaron en el barrio de Flores tres gestos para dejar plasmada la memoria del Papa Francisco: la plantación de un Olivo por la Paz, una iniciativa impulsada por Francisco durante su pontificado, la inauguración de un mural con su rostro en la estación de subte San José de Flores y la presentación de un musical sobre su vida.
La plantación del olivo tuvo lugar a las 11:00 horas, bajo una copiosa lluvia, en la Plaza San José de Flores. Estuvieron presentes el P. Bourdieu, párroco de San José de Flores, y los copresidentes del Instituto de Diálogo Interreligioso (IDI), Omar Abboud, el rabino Daniel Goldman y el P. Guillermo Marcó.
Además, en la estación de subte San José de Flores de la Línea A, ubicada debajo de la misma plaza, fue inaugurado un mural realizado en mosaico veneciano, con el rostro de Francisco sobre una bandera argentina, elaborado por la artista Nora Iniesta.

El presidente de Subterráneos de Buenos Aires, Javier Ibáñez, dijo al respecto: “Francisco fue el Papa que viajaba en subte, que era cercano a la gente, un símbolo de humildad y austeridad. Por eso decidimos homenajearlo en esta estación, en el barrio de su infancia, para anclar su figura en la ciudad a la que le dedicó su vocación y compromiso”.
“Es una forma de reconocer una identidad porteña que no dejó atrás, incluso cuando asumió su misión en el Vaticano”, agregó, indica el sitio web de la Ciudad de Buenos Aires.
La obra fue bendecida por el P. Bourdieu, ante la presencia de autoridades.
Poco antes de la Misa, dentro del templo se presentó el espectáculo musical «Francisco, el Papa del fin del mundo», con orquesta en vivo y actores, que recorrió la vida de Bergoglio desde su infancia en Flores hasta su llegada al Vaticano.
Fuente: www.aciprensa.com






