InicioEspiritualidadObispo cubano relata que a las parroquias llegan personas “diciendo que llevan...

Obispo cubano relata que a las parroquias llegan personas “diciendo que llevan días sin comer” 


Bandera de Cuba en una calle de La Habana. / Crédito: Jonny Wardle / Unsplash.

El presidente de los obispos cubanos, Mons. Marcelo González Amador, expresó su dolor por la crisis que padece el país y relató que hay personas que están llegando a las parroquias “diciendo que llevan días sin comer”. 

En conversación con Ayuda a la Iglesia Necesitada, el prelado de 70 años dijo que “Cuba duele”, pues “todo es una lucha por sobrevivir. El presente es inseguro, el futuro totalmente incierto”. Es “el momento más difícil y más triste de la historia de mi pueblo del que tengo conciencia”, afirmó. 

Como ejemplo, el también Obispo de Santa Clara relató que “hay personas que llegan (a las parroquias) diciendo que llevan días sin comer y que no saben a quién van a acudir. Los alimentos no se pueden conservar por falta de electricidad y últimamente ha habido desmayos frecuentes durante las celebraciones, porque mucha gente no ha comido”. 

Además, la crisis también afecta el sistema sanitario, pues “en algunos hospitales importantes no se están realizando operaciones por falta de agua” y de materiales quirúrgicos. “Conozco más de un caso en que alguna persona tuvo que buscar con familiares o amigos en el exterior todos los recursos para poder ser intervenido, incluso el hilo para sutura”, señaló. 

El Obispo de Santa Clara también se refirió al temor de un posible conflicto con Estados Unidos. “El miedo a la guerra es tremendo; forma parte de la preocupación cotidiana de muchas personas. Hay un discurso constante hablando de eso, lo cual crea angustia, sobre todo entre los niños y los ancianos”, señaló. “En la calle se escucha: No podemos más con tanto dolor y no tenemos a quién acudir”.  

En las conversaciones se percibe “tristeza, desesperanza e incertidumbre” en las personas. “El que puede emigrar, lo está haciendo. Se queda un país cada vez más envejecido, solo con ancianos, sin recursos y con pensiones mínimas”, indicó. 

Mons. González Amador señaló que la falta de electricidad puso fin a las adoraciones nocturnas e incrementó los robos en las calles y también en las viviendas.  

A pesar de ello, señaló, la Iglesia se esfuerza por “mantener vivo el espíritu, dar esperanza donde no la hay, escuchar y acompañar”.  

Entre los fieles nacen “iniciativas para socorrer a los que viven en la miseria, a los más pobres y necesitados; entre ellas los pequeños comedores y comidas a domicilio para los impedidos físicos y enfermos postrados. Sacan comida y recursos de donde no hay”, afirmó.  

Narró que en un comedor que atiende a más de 300 personas, las hermanas tuvieron que improvisar mezclando “latas de frijoles negros y blancos para poder ofrecer más platos. La gente ve eso, ve que la Iglesia comparte, da lo que tiene”.  

Para el obispo, esta acción “es una prueba evidente de lo que es capaz de hacer la providencia de Dios y la caridad cristiana”. Dijo que “el día que una monja o un cura muera de hambre o por falta de un medicamento es que ya no queda nadie vivo, porque todos comparten lo poco que tienen”.  

“Es muy hermoso que esta ayuda, la caridad, se realice sin manipulación de partes, simplemente gracias a personas que quieren ayudar. Y también se ve la gratitud de quienes la reciben”, expresó. 

Sin embargo, el incremento de los precios y la escasez de combustible ha empujado a la Iglesia a una “pastoral de mantenimiento”, pues muchas veces los sacerdotes no pueden celebrar la Misa en los pueblos y caseríos campesinos por falta de recursos. 

“Existen lugares donde la gente está mucho más aislada y es más vulnerable. También las congregaciones religiosas son muy frágiles y muchas no tienen recursos suficientes para sostener su presencia en la isla”, explicó.  

“Aunque muchos se marchan de la isla, la Iglesia se queda; el pueblo reconoce y agradece esta elección”, afirmó Mons. González Amador, quien pidió no olvidarse de Cuba. Además de la oración, el obispo dijo que, aunque “no se puede solucionar todo, pero cualquier ayuda cuenta. El pueblo de Cuba sufre y la Iglesia es parte de ese pueblo”. 

En medio de esta situación, Cáritas Cuba continúa con su labor de repartir la ayuda humanitaria enviada desde Estados Unidos para los afectados por el huracán Melissa en octubre de 2025. 

Esta asistencia, consistente en alimentos y artículos de higiene, está siendo distribuida en las diócesis de Holguín-Las Tunas, Bayamo-Manzanillo, Santiago de Cuba y Guantánamo-Baracoa, afectadas por el fenómeno natural. 

Fuente: www.aciprensa.com

RELATED ARTICLES
- Advertisment -
Google search engine
Google search engine
Google search engine

Most Popular