
Mons. Óscar Arnulfo Romero / Capilla dedicada a San Óscar Romero en Angola, África. / Crédito: Arzobispado de San Salvador / P. Edmundo Aguilera
En una pequeña aldea de Angola, se levanta una capilla dedicada a San Óscar Arnulfo Romero. Aunque a primera vista pareciera que poco relaciona al arzobispo salvadoreño con esta región africana, el testimonio del santo latinoamericano se ha convertido en una fuente de esperanza para comunidades marcadas por las heridas de la guerra.
La historia de este singular templo comenzó gracias al impulso de Sor Dina Elizabeth Velis Jordán, miembro de la Congregación de Oblatas de Mater Orphanorum. Nacida en El Salvador, la religiosa pasó más de tres décadas en Italia antes de regresar a su país en 2015. Unos años después, en 2021, recibió una nueva misión: incorporarse a la labor pastoral de su congregación en la Diócesis de Uíge, en Angola.
En entrevista con ACI Prensa, la religiosa confesó tener una devoción particular a San Óscar Arnulfo Romero, el Arzobispo de San Salvador asesinado por un francotirador mientras celebraba la Misa en 1980. Su intenso amor a Dios, su defensa de los pobres y su denuncia de las injusticias lo convirtieron en una de las figuras más emblemáticas de la Iglesia en América Latina.
La hermana recordó que emprendió el viaje sintiéndose “pequeñita e inadecuada para ser enviada en África”, por lo que hizo este especial ruego a San Oscar Romero: “viaja conmigo”.

Su destino fue la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en el municipio de Quitexe, que atiende a más de 70 aldeas. Una vez instalada, descubrió las grandes carencias que enfrentaban muchas comunidades rurales.
Según relató, no sólo la parroquia requería mantenimiento constante, sino que numerosas capillas estaban construidas con “adobes o láminas, hojas de palmera; dan mucha pena”.
“Como comunidad religiosa y parroquial decidimos trabajar por dar un poco de dignidad a nuestros cristianos de las aldeas; a parte nuestra presencia, necesitan un lugar digno para reunirse en oración y celebrar la Palabra de Dios”, relató.
Para ello, Sor Dina señaló que enviaron solicitudes de apoyo financiero a diversas organizaciones internacionales, pero las respuestas fueron negativas, hasta que se contactó con el P. Edmundo Aguilera, un sacerdote salvadoreño que trabaja en Estados Unidos.
Antes de ingresar al seminario, el sacerdote había ahorrado dinero con la intención de ayudar a sus padres. Tras la muerte de ambos, conservó parte del mismo sin tener claro cuál sería su destino, según compartió con ACI Prensa.
El P. Aguilera relató que una noche, mientras oraba ante el Santísimo Sacramento, pidió a Dios “una señal para ayudar a alguien”. Tiempo después conoció las necesidades de la misión en Angola y decidió destinar todos sus ahorros “a la construcción de la capilla”.
Con el respaldo del párroco local, el P. Dário Elias João Baptista, y de Mons. Joaquim Nhanganga Tyombe, Obispo de Uíge, las obras comenzaron en 2022 en la aldea de Pumbaloge y se decidió ponerle el nombre del “gran mártir de nuestros tiempos: San Oscar Arnulfo Romero”.

San Oscar Romero, un ejemplo para el mundo
Al describir la realidad de Angola, Sor Dina señaló que se trata de un país «en crecimiento», aunque reconoció que “ha sufrido mucho debido a tantos años de guerra”.
Particularmente en la provincia de Uíge, la Iglesia Católica enfrenta importantes retos pastorales, como el de la “reevangelización, donde se han perdido valores tradicionales y cristianos a causa de los recientes conflictos armados entre hermanos”, explicó la religiosa.

Precisamente por ello considera que la figura de San Óscar Romero conecta de manera especial con la realidad angoleña. Señaló que el testimonio del santo invita a “creer en la paz, predicar la justicia y el Reino de Dios. Llama a todos a vivir como verdaderos hermanos en Cristo Jesús”.
Sor Dina señaló que el mensaje del santo salvadoreño no sólo es universal sino también actual: “especialmente la certeza que Jesús continúa viviendo su pasión en el pobre que sufre injusticia y persecución”.

Una devoción que crece
Según relató Sor Dina, el 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, la comunidad celebró el segundo aniversario de la consagración de la capilla de la aldea de Pumbaloge, con la esperanza de que algún día pueda convertirse en una parroquia.

Además, explicó que por decisión de Mons. Joaquim Nhanganga Tyombe la comunidad cristiana de la aldea lleva oficialmente el nombre de San Óscar Romero. Con el paso de los años, el pequeño templo se ha transformado en un “centro de peregrinación y encuentro”.
La misión, sin embargo, no termina allí. La comunidad continuará con la rehabilitación de otras capillas, con la esperanza de se conviertan en centros pastorales “con la ayuda de Dios e intercesión de San Oscar Romero”.
Fuente: www.aciprensa.com






