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Obispo de EE.UU. llama a los católicos a liderar la renovación moral del país en su 250 aniversario


Obispo Mark Brennan. / Crédito: Foto cortesía de la Arquidiócesis de Baltimore

Mientras Estados Unidos se prepara para celebrar el 250 aniversario de su fundación, el Obispo Mark Brennan ha llamado a los católicos a reflexionar sobre las bendiciones y las deficiencias de la nación, al tiempo que los anima a comprometerse nuevamente con la construcción de una «cultura de la vida» y una «civilización del amor».

En una carta pastoral publicada antes del semiquincentenario del país, Mons. Brennan, administrador apostólico de la Diócesis de Wheeling-Charleston, en Virginia Occidental, reflexionó sobre la historia de Estados Unidos, elogió las contribuciones de los católicos al bien común y advirtió que la nación corre el riesgo de una decadencia moral si abandona la ley de Dios.

La carta, que Mons. Brennan señaló probablemente será su última carta pastoral como obispo, llega 50 años después de su ordenación sacerdotal, ocurrida durante las celebraciones del bicentenario del país en 1976. El Obispo Evelio Menjivar-Ayala sucederá a Mons. Brennan, y su Misa de instalación se celebrará el 2 de julio en la Catedral de San José de Wheeling.

“Católicos de Virginia Occidental: sean verdaderamente católicos y verdaderamente patriotas. Trabajen por el auténtico bien de su país y confíen en que Dios bendecirá sus esfuerzos”, escribió Mons. Brennan.  

Progreso y desafíos persistentes

Mons. Brennan reconoció importantes avances en la sociedad estadounidense desde la fundación del país, entre ellos la abolición de la esclavitud, el fin de la segregación racial legal y la ampliación de oportunidades para las mujeres.

Al mismo tiempo, señaló problemas que persisten, como las desigualdades raciales, la violencia doméstica, la trata de personas, el aborto y la hostilidad hacia los inmigrantes.

El obispo destacó además las contribuciones que los inmigrantes han hecho a lo largo de la historia de Estados Unidos, subrayando que el catolicismo pasó de representar aproximadamente el 1 % de la población en 1776 a cerca del 20 % en la actualidad, en gran medida gracias a la inmigración.

Aunque elogió la estabilidad del sistema constitucional del país, las protecciones a la libertad religiosa y la tradición de servicio público, Mons. Brennan advirtió que los estadounidenses no deben dar por sentadas las bendiciones de Dios.

Citando tanto a Thomas Jefferson como a Abraham Lincoln, sostuvo que las naciones enfrentarán el juicio divino cuando ignoran las verdades morales y permiten la injusticia.

Defensa de la vida humana

Uno de los temas centrales de la carta fue la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

Mons. Brennan condenó el aborto, el suicidio asistido y la pena de muerte, al tiempo que pidió un mayor cuidado hacia los inmigrantes, los ancianos y las personas vulnerables.

«El Dios que nos dio la vida no quiere que la quitemos», escribió, refiriéndose tanto a los niños por nacer como a los enfermos.

El obispo elogió el trabajo del movimiento provida, destacando el papel que han desempeñado los católicos en la organización de marchas, el apoyo a centros de ayuda para embarazadas y la provisión de vivienda y asistencia a madres necesitadas.

También destacó el legado de Nellie Gray, la abogada católica que fundó la Marcha por la Vida anual, y elogió el trabajo de innumerables católicos que han defendido a los niños por nacer.

Contribuciones católicas a la sociedad estadounidense

Mons. Brennan también resaltó las contribuciones históricas de la Iglesia a las reformas sociales en Estados Unidos.

Entre los ejemplos mencionó al Cardenal James Gibbons, cuya defensa de los trabajadores influyó en la histórica encíclica Rerum novarum de 1891 del Papa León XIII y ayudó a fortalecer el apoyo a los derechos laborales.

Asimismo, recordó la labor del Arzobispo Patrick O’Boyle, quien puso fin a la segregación en las escuelas católicas de Washington D.C. en 1948, años antes del fallo de la Corte Suprema en el caso Brown vs. Board of Education.

Según Mons. Brennan, estos ejemplos demuestran cómo la doctrina católica ha promovido tanto la dignidad humana como el bien común.

«Cultura de la vida» y «civilización del amor»

El obispo dedicó una parte importante de la carta a explicar lo que denominó una «cultura de la vida», basada en el respeto a toda persona humana.

Esa cultura, afirmó, incluye la oposición al aborto, el apoyo al matrimonio y a la vida familiar, el cuidado de los enfermos y ancianos, y la acogida a los inmigrantes, respetando siempre la dignidad de cada persona.

Mons. Brennan también recurrió a las enseñanzas de San Juan Pablo II, quien promovió el concepto de una «civilización del amor».

Señaló que los programas de cuidados paliativos, los comedores populares, los bancos de alimentos, las organizaciones benéficas, los programas de mentoría juvenil y grupos de servicio como los Caballeros de Colón son ejemplos concretos de esa visión puesta en práctica.

Advertencia contra el secularismo

Mons. Brennan advirtió que el secularismo, el relativismo y el individualismo excesivo representan desafíos significativos para la sociedad estadounidense.

Haciendo eco de las preocupaciones expresadas por el Papa Benedicto XVI, sostuvo que excluir la religión de la vida pública debilita los fundamentos morales necesarios para el autogobierno.

El obispo también criticó las tendencias culturales que priorizan la autonomía personal por encima del bien común y alertó sobre las distracciones que impiden a los estadounidenses afrontar problemas sociales y morales más profundos.

Mirando hacia el futuro

A medida que el país se acerca a su 250 aniversario, Mons. Brennan expresó su esperanza de que la reforma y la renovación sigan siendo posibles.

Inspirándose en ejemplos bíblicos y en la propia historia de renovación de la Iglesia, exhortó a los católicos a participar activamente en la vida pública sin dejar de ser fieles a las enseñanzas de la Iglesia.

«La propia alma de nuestro país está en juego», escribió Mons. Brennan, instando a los católicos a educar a las futuras generaciones, defender la dignidad humana y ayudar a construir una sociedad fundamentada en la fe, la virtud y la preocupación por el bien común.

“Mientras celebramos con alegría el 250 aniversario de la independencia de nuestra nación, somos nosotros, los estadounidenses de hoy, quienes debemos conservarla”, concluyó.

Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

Fuente: www.aciprensa.com

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