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Argentina es un país “de puertas abiertas”, afirma sacerdote ante acusaciones de racismo


Bandera de Argentina. Crédito: Jacinto Escaray/Shutterstock.

En el contexto de la Copa Mundial de la FIFA 2026, comenzaron a extenderse en distintos medios de comunicación y redes sociales versiones que califican a Argentina como un país racista.

Estas caracterizaciones encontraron eco en algunas personalidades famosas como el actor Samuel L. Jackson o el comediante estadounidense Eric André, que amplificaron los mensajes de odio contra Argentina.

Ante este escenario, el Instituto de Diálogo Interreligioso (IDI), organización de Argentina impulsada por el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio — luego Papa Francisco— con el fin de promover la convivencia pacífica, la cultura del encuentro y el entendimiento entre religiones, emitió un comunicado titulado No somos racistas.

El documento responde a “expresiones y caracterizaciones que presentan a la Argentina como un país racista, xenófobo, intolerante o discriminatorio”, con un testimonio que, “sin desconocer que toda comunidad humana enfrenta episodios de discriminación, prejuicio o discursos de odio, que deben ser prevenidos y condenados con firmeza”, busca frenar con las generalizaciones que “no reflejan la realidad que vivimos cotidianamente quienes, desde hace más de 25 años, trabajamos en la construcción del diálogo entre las diversas comunidades de fe”.

Desde su experiencia de “encuentro, cooperación y amistad”, el IDI asegura haber comprobado “que nuestro país posee una profunda tradición de convivencia interreligiosa, sostenida por comunidades que, desde sus diferencias, han sabido construir vínculos de confianza y solidaridad”, en un país “donde las diferencias son una oportunidad para el enriquecimiento mutuo y la construcción del bien común”.

“La Argentina ha sido históricamente una tierra de acogida para personas provenientes de múltiples orígenes, culturas y credos”, señala el comunicado, diversidad que “ha enriquecido” la identidad común, constituyéndose “uno de los patrimonios más valiosos de nuestra vida colectiva”.

“Sostener que la Argentina es un país racista es desconocer absolutamente nuestra historia e idiosincrasia. Millones de personas han venido y se han afincado en nuestra nación, han formado familias, se han educado de manera gratuita, se han curado en nuestros hospitales y han transitado y transitan nuestro país con el único requisito de respetar nuestra Constitución”, subraya.

Al rechazar las manifestaciones de intolerancia, discriminación o violencia, el comunicado aclara que estos “no representan el espíritu mayoritario de nuestro pueblo ni la cultura de convivencia que se ha ido construyendo a lo largo de generaciones”.

“Nuestra experiencia demuestra que el diálogo es una realidad concreta que se expresa en el trabajo conjunto entre comunidades de fe, en la cooperación frente a las necesidades sociales, en la defensa compartida de los Derechos Humanos y en la construcción cotidiana de una cultura del encuentro”, sostiene, rechazando “toda forma de judeofobia, islamofobia, cristianofobia, racismo, xenofobia o cualquier otra expresión de discriminación”.

“En tiempos en que las simplificaciones y los prejuicios parecen imponerse sobre el conocimiento mutuo, reafirmamos que el camino para comprender un país nunca es la estigmatización, sino el encuentro”, sintetizan desde el IDI, resaltando valores “profundamente arraigados entre nosotros” como la fraternidad, el respeto por la diversidad, la solidaridad y la voluntad de convivir en paz.

“Nuestra voz nace del diálogo”, recuerdan. Sobre esa base, afirman que “la fraternidad constituye uno de los rasgos más genuinos y esperanzadores de nuestro país”.

En diálogo con Cadena 3 Rosario, el sacerdote católico copresidente del IDI, P. Guillermo Marcó, volvió a destacar “algo que no existe en ningún otro país del mundo” y que está presente en Argentina: “La convivencia fraterna y cooperativa de las tradiciones religiosas”.

Sobre las descalificaciones y acusaciones de una Argentina racista, el presbítero aseguró que se trata de una imagen construida que no coincide con la realidad. “No creo sinceramente, cuando uno mira las políticas migratorias de Europa y compara, que el argentino en general sea una persona racista”.

“La Argentina es un país de puertas abiertas”, insistió, con la mirada puesta en la historia nacional, y recordando a su vez que la Constitución establece la posibilidad de recibir a quienes deseen habitar el suelo argentino.

En efecto, en el preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina se establece el propósito de “asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.

Finalmente, el P. Marcó consideró que los problemas de integración no siempre están vinculados al color de piel o al origen, sino también a cuestiones sociales y de convivencia, y valoró la promoción del diálogo y del respeto, tarea de la que se ocupa el organismo que preside junto al dirigente islámico Omar Abboud y el Rabino Daniel Goldman.

Fuente: www.aciprensa.com

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