Carla y José Manuel decidieron unir sus vidas hace cuatro años con la ilusión de formar una familia y vivir en un sector que les ofreciera tranquilidad y condiciones dignas. Para hacer realidad ese sueño, adquirieron mediante préstamos bancarios un apartamento en el residencial Ciudad Real II.
Pero aquella decisión, que debía marcar el comienzo de una nueva etapa, terminó convirtiéndose en una pesadilla. Ahora la pareja contempla vender el inmueble y marcharse del lugar debido a una situación de insalubridad que se ha agravado con el paso del tiempo.
El problema está a pocos metros de su vivienda: una cañada por donde corren aguas residuales y excrementos humanos sin tratamiento sanitario. El mal olor invade los alrededores y obliga a los residentes a mantener cerradas las ventanas que dan hacia el cauce.
Carla y José Manuel no son los únicos. Otros propietarios también han colocado letreros de “Se vende” en sus apartamentos. Mientras esperan que aparezca un comprador, continúan viviendo en medio de los olores desagradables y la contaminación.
Ciudad Real II es un proyecto privado compuesto por 3,716 apartamentos, donde viven aproximadamente 20,000 personas. El residencial, de acuerdo con las denuncias recogidas, carece de un sistema adecuado de drenaje sanitario, por lo que las descargas de los baños terminan en las cañadas, que luego conducen los líquidos hacia el río Isabela.
La situación se repite en otros puntos del Gran Santo Domingo, entre ellos los residenciales Carmen María I y II, Altos de Colombia, Carmen Renata y Prados de San Luis, donde los residentes también enfrentan problemas relacionados con el manejo de las aguas residuales.
Un sistema sanitario convertido en un “elefante blanco”
La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) dispone de 19 plantas de tratamiento de aguas residuales de diferentes capacidades, de acuerdo con el listado suministrado por la propia institución.
Estas infraestructuras, junto con al menos cinco sistemas colectores, fueron concebidas para recoger y tratar las aguas residuales generadas por los aproximadamente 3.7 millones de habitantes del Gran Santo Domingo, integrado por el Distrito Nacional y los siete municipios de la provincia Santo Domingo.
Sin embargo, de las 19 plantas, solo siete se encuentran en funcionamiento, algunas de manera limitada, mientras las restantes 12 permanecen fuera de servicio.
Durante 21 días, un equipo de Diario Libre ejecutó un recorrido por las plantas incluidas en el registro de la Caasd. Encontró una infraestructura sanitaria que, en varios casos, permanece abandonada o subutilizada, pese a que algunas instalaciones fueron construidas con capacidad para procesar miles de metros cúbicos de aguas residuales cada día.
Entre las que no funcionan está la planta de tratamiento Los Americanos, en Los Alcarrizos, diseñada para procesar 2,764.60 metros cúbicos diarios. Según los datos recopilados, solo operó durante los primeros meses posteriores a su construcción, durante el segundo gobierno de Leonel Fernández (2004-2008).
Tampoco funciona la planta Vista Bella, en Villa Mella, con capacidad para 1,244.10 metros cúbicos por día. La infraestructura permanece sin uso mientras las aguas residuales continúan buscando otras vías de descarga.
En el barrio Invi, La Virgen, existe otra planta con capacidad para procesar 302.4 metros cúbicos diarios, pero lleva años sin operar. Actualmente, la Caasd construye un nuevo sistema en esa zona.
La planta de Villa Liberación, con capacidad para tratar 6,760 metros cúbicos por día, tampoco se encontraba operativa durante el recorrido. En sus instalaciones no se observó actividad y los líquidos acumulados presentaban una coloración verdosa.
En Los Jardines, la capacidad instalada es de 12,096 metros cúbicos diarios. Sin embargo, las aguas residuales terminan directamente en la cañada.
En Ciudad Satélite, la planta opera de manera mínima y los pocos líquidos que maneja son descargados sin tratamiento al río Lebrón, según lo observado por este periódico.
Vista Bella, en Villa Mella, constituye otro ejemplo de infraestructura sin uso. Se trata de una gran estructura construida durante el gobierno de Joaquín Balaguer, pero actualmente las aguas corren por uno de sus laterales hacia su destino final: el río Ozama.
En Caballona, Santo Domingo Oeste, existe otra planta de tratamiento que tampoco funciona. Imágenes tomadas desde el aire muestran agua estancada en sus embalses, evidencia del abandono de una infraestructura concebida para tratar aguas residuales.
Plantas que desaparecieron del mapa
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Durante unos dos meses, Diario Libre solicitó información a la Caasd sobre la cantidad de sistemas de tratamiento para aguas residuales y pidió entrevistar a funcionarios conocedores del tema, pero no se obtuvo respuesta.
El recorrido que ejecutó Diario Libre, mientras esperaba información oficial, también llevó al equipo hasta Hato Nuevo, donde se suponía que estaba ubicada una planta denominada “Roalba”. Sin embargo, esta instalación no figura en el registro suministrado por la Caasd.
Moradores de la zona aseguran que hace más de 20 años no ven personal trabajando en el lugar. La maleza y los árboles han cubierto el terreno a tal punto que incluso desde el aire resulta difícil identificar alguna infraestructura.
Un candado y una cadena oxidada, en medio de la vegetación, permanecen como vestigios de una entrada que hace mucho tiempo dejó de ser utilizada.
La Caasd también registra una planta de tratamiento en el sector Lotes y Servicios, con una capacidad atribuida de 302.40 metros cúbicos diarios. Sin embargo, en el lugar no existe una planta.
Lo que se observa es un solar vacío donde se pretende construir un reservorio, proyecto que es rechazado por residentes de la zona, quienes alegan que los afectaría, y cuestionan, además, que Lotes y Servicios se encuentre distante del punto donde se pretende levantar la infraestructura.
Una situación similar se registra en Prados de San Luis. El sistema aparece registrado con capacidad para procesar 3,551 metros cúbicos de aguas residuales por día, pero en el terreno solo se observan dos solares ubicados a ambos lados de la carretera Mella, donde se acumulan excrementos humanos que mantienen desesperados a los residentes.
Pero no todas las instalaciones están fuera de servicio.
Durante el recorrido fueron observadas en funcionamiento las plantas Hainamosa-Invivienda, con capacidad para procesar 24,192 metros cúbicos por día; Prados de la Caña, con capacidad para 3,086 metros cúbicos diarios, y Los Tres Brazos, diseñada para procesar 8,640 metros cúbicos por día, aunque actualmente solo funciona uno de sus motores.
Las tres plantas de tratamiento de La Nueva Barquita también están operando, según información suministrada por el patronato del complejo. En conjunto tienen capacidad para procesar 2,234.15 metros cúbicos.
La diferencia entre la capacidad instalada y la capacidad que realmente se utiliza constituye uno de los principales problemas del sistema de saneamiento del Gran Santo Domingo.
Las cañadas: el destino de las aguas residuales
A las plantas de tratamiento se suman cinco sistemas colectores construidos principalmente para proyectos inmobiliarios y residenciales.
Sin embargo, el crecimiento urbano ha avanzado con mayor rapidez que la infraestructura sanitaria. En numerosos sectores, las cañadas y los sistemas naturales de drenaje pluvial han terminado convertidos en conductos improvisados para transportar aguas residuales.
El resultado es que los excrementos humanos generados en distintos puntos del Gran Santo Domingo terminan, de manera indiscriminada, en cañadas, sistemas naturales de drenaje, los ríos Ozama e Isabela y, finalmente, el mar Caribe.
La situación plantea, además, interrogantes sobre la supervisión ejercida por las instituciones responsables del medioambiente, el saneamiento, la salud pública y la gestión municipal.
El problema no se limita a los barrios periféricos.
Datos de la Alcaldía del Distrito Nacional indican que apenas el 47.14 % de los barrios de esa demarcación cuenta con algún sistema de alcantarillado sanitario.
La Caasd trabaja actualmente en la sustitución y ampliación de redes de alcantarillado sanitario y agua potable en sectores como Villas Agrícolas, Villa Juana, Villa Consuelo, Villa Francisca y San Carlos.
Pero mientras se amplía la infraestructura, una parte importante de la ciudad continúa dependiendo de soluciones individuales para manejar sus aguas residuales.
Sectores de clase media y alta también enfrentan el problema
Piantini, Naco, Serrallés, Los Cacicazgos, La Castellana, Bella Vista, Evaristo Morales y La Julia, son algunos de los sectores de clase alta que carecen de un sistema de drenaje sanitario convencional.
En esos lugares, las aguas residuales son manejadas mediante sistemas sépticos, pozos filtrantes y plantas de tratamiento privadas.
El problema es que estos sistemas pueden convertirse en una fuente de contaminación del subsuelo y del manto freático cuando no reciben el mantenimiento o tratamiento adecuado.
La preocupación aumenta en una ciudad donde algunas edificaciones utilizan fuentes subterráneas para suplir parte de sus necesidades de agua.
Estudios realizados por la Caasd han identificado, en muestras de agua potable tomadas en sectores como Piantini, bacterias como E. coli y Salmonella, además de otros patógenos. La presencia de estos microorganismos ha sido relacionada con una posible contaminación cruzada entre aguas sanitarias y fuentes de abastecimiento.
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La Caasd informó que están en proceso de licitación las siguientes plantas:
1-Villa Liberación con un presupuesto de RD$82,944,833.82; Los Americanos, en Los Alcarrizos RD$188, 812,271.11; Caballona, RD$126,605,599.90; Hato Nuevo, RD$303,935,, 276.31 y Lotes y Servicios, RD$77,259,659.07.
El costo de no tratar las aguas residuales
La historia de Carla y José Manuel resume, a escala humana, las consecuencias de una crisis que trasciende el problema de los malos olores.
Una pareja que compró un apartamento para formar un hogar ahora coloca un letrero de “Se vende” porque vivir junto a una cañada contaminada se volvió incompatible con su proyecto de vida.
Detrás de cada cañada contaminada hay, sin embargo, un problema mayor: una ciudad que creció sin que sus redes sanitarias avanzaran al mismo ritmo.
Fuente: www.diariolibre.com
























