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Miches y las tortugas

Guillermo Sosa Amparo conoce la playa de una manera que pocos pueden igualar. A sus 57 años sabe interpretar rastros en la arena, reconocer dónde una tortuga pudo haber dejado un nido y entender señales que para otros pasarían inadvertidas.

Durante años, ese conocimiento tuvo un propósito muy diferente: Guillermo fue “huevero”, como se conoce en estas comunidades a quienes buscaban los nidos para extraer sus huevos. Hoy hace exactamente lo contrario.

Forma parte de los monitores costeros de Protortuga y es reconocido por sus compañeros como quien más sabe de las tortugas y de las playas que recorren. Entre ellos hay jóvenes de poco más de 20 años que ahora aprenden de un hombre cuyo conocimiento del territorio fue adquirido cuando la relación con estos animales estaba marcada por el aprovechamiento y no por la conservación.

El caso resume uno de los cambios más significativos ocurridos en esta franja de la costa oriental dominicana: personas de las mismas comunidades donde durante décadas se extrajeron huevos son hoy parte de la primera línea de protección de las tortugas marinas.

Protortuga trabaja actualmente en las playas de Limón, Celedonio, Esmeralda y La Vacama. Tres especies utilizan esta costa para reproducirse: el tinglar (Dermochelys coriacea), la tortuga verde (Chelonia mydas) y el carey (Eretmochelys imbricata). El programa combina recorridos de vigilancia, identificación y protección de nidos, seguimiento de las eclosiones, liberación de neonatos y recopilación de información científica.

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Monitores costeros en playa Esmeralda, Miches, en busca de rastros de tortugas anidantes. (CEDIDA POR PROTORTUGA)

Para José Manuel Pérez, monitor en playa Celedonio, la mayor satisfacción del trabajo es recuperar un nido y conseguir que nazca la mayor cantidad posible de tortugas.

Ese resultado requiere levantarse de madrugada, recorrer kilómetros de playa y, muchas veces, trabajar de noche. También implica competir contra amenazas que no han desaparecido por completo.

De un 90 % saqueado a casi todos protegidos

Cuando comenzaron los trabajos organizados de conservación, el robo de huevos era la principal amenaza. De acuerdo con información recopilada por el propio programa entre antiguos hueveros, se estimaba que alrededor del 90 % de los huevos eran sustraídos antes de que existiera una vigilancia sistemática.

La situación ha cambiado considerablemente. Protortuga estima que actualmente logra proteger alrededor del 95 % de los huevos registrados en las playas monitoreadas y que en 2025 alcanzó una tasa de protección frente al saqueo del 97.5 %.

La disminución del saqueo ha permitido que otras amenazas sean ahora más evidentes: erosión, exceso de humedad y escorrentía, intrusión de raíces en los nidos y animales ferales, particularmente perros.

Los monitores insisten, sin embargo, en que la vigilancia debe ser constante. Recorrer la playa todos los días sigue siendo una de las herramientas más efectivas para evitar la pérdida de los nidos.

También perciben un cambio fuera del equipo. Personas que antes podían permanecer indiferentes ante una tortuga ahora llaman cuando encuentran un animal varado o alertan sobre situaciones que pueden representar un riesgo. Para quienes llevan años recorriendo estas comunidades, esa reacción es parte de una transformación gradual en la manera de mirar a las tortugas.

Un esfuerzo que comenzó antes de Protortuga

La estructura actual no nació de cero.

En 2018, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales comenzó trabajos de monitoreo y protección de tortugas marinas en Miches a través de su personal local, encabezado por Yonattan Mercado, quien trabaja para la institución y administra las reservas científicas Lagunas Redonda y Limón.

Promiches comenzó a respaldar esos esfuerzos en 2021, aportando recursos y articulando al sector privado. En 2023 nació formalmente Protortuga, incorporando asesoría especializada y organizando el trabajo bajo un programa estructurado. Al finalizar aquella temporada se firmó el acuerdo entre Promiches y el Ministerio de Medio Ambiente para la ejecución conjunta de la iniciativa.

La relación establece funciones diferenciadas. Promiches se ocupa de la gestión administrativa y operativa, de la articulación con las empresas y de movilizar recursos, mientras el Ministerio aporta el respaldo institucional, regulatorio y técnico necesario para las actividades de investigación, manejo y conservación.

La incorporación de personas de las comunidades es parte central del modelo. Entre 2023 y 2025 el programa generó 19 contrataciones de monitores costeros y destinó algo más de RD$2 millones a estos empleos locales.

Más allá del ingreso económico, el resultado es que conocimiento que durante generaciones permaneció en las comunidades —sobre las playas, las mareas y el comportamiento de las tortugas— se está combinando con protocolos científicos y transmitiendo a una generación más joven.

Más ciencia detrás de cada nido

El trabajo también se ha vuelto progresivamente más técnico.

Los monitores reciben cada año capacitación sobre manejo de nidos, exhumaciones y liberación de neonatos. Se han incorporado viveros in situ y ex situ para aquellos nidos que enfrentan riesgos por saqueo, erosión, inundaciones u otras amenazas, además de instrumentos para registrar temperatura y humedad durante la incubación.

Actualmente se recopilan coordenadas GPS, especie, biometría, características y ubicación del nido, distancia respecto de la vegetación y la línea de pleamar, condiciones ambientales, cantidad de huevos, temperatura, humedad, éxito de eclosión, mortalidad y amenazas detectadas.

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Monitores de Pro Tortuga supervisando un nido de tortuga tinglar en Playa Esmeralda, Miches. (CEDIDA POR PROTORTUGA)

El programa también avanza hacia el uso de EarthRanger para digitalizar y georreferenciar los registros directamente desde el terreno.

Los resultados acumulados reflejan ese esfuerzo. Entre 2023 y 2025 Protortuga reporta 7,593 huevos protegidos y 3,018 neonatos eclosionados y liberados al mar. Durante ese período, los huevos protegidos aumentaron de 1,562 en 2023 a 3,106 en 2025.

Conservación financiada desde el propio destino

Una característica particular del programa es que buena parte de sus recursos procede de empresas vinculadas al crecimiento turístico de Miches.

En 2026 Promiches creó el Fondo de Conservación de Miches para canalizar aportes privados hacia proyectos de conservación, restauración y gestión de los ecosistemas marino-costeros. Protortuga forma parte de las iniciativas respaldadas por este mecanismo.

Entre los patrocinadores del Fondo están Tropicalia; Zemi Miches All-Inclusive Resort, Curio Collection by Hilton; Secrets Playa Esmeralda Resort & Spa; Dreams Playa Esmeralda; Viva Miches by Wyndham; YANUNA; Club Med Michès Playa Esmeralda; Jimagua; El Cedro Eco Tours; Ferricentro; Yaster Graph; Wild District; Alquisolsa; Arena Tours y AION.

El esquema busca que parte de los recursos generados alrededor de un destino turístico en expansión regresen al territorio en forma de conservación. Promiches también plantea utilizar esos aportes como contrapartida para captar financiamiento adicional de organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales.

Es una apuesta especialmente relevante en Miches, donde playas, dunas, humedales, arrecifes y praderas marinas constituyen no solo patrimonio natural, sino también buena parte del atractivo sobre el cual se está desarrollando el destino turístico.

Todavía recorren las playas en sus propias motocicletas

La creciente sofisticación del programa contrasta con algunas necesidades bastante básicas.

Los monitores continúan utilizando sus propias motocicletas para desplazarse entre las playas. Protortuga estima que necesitaría alrededor de siete motocicletas para mejorar la cobertura y reducir los tiempos de respuesta. También hacen falta teléfonos y equipos de comunicación para registrar información desde el terreno y utilizar de manera sistemática las nuevas herramientas digitales.

La continuidad es precisamente una de las preocupaciones de quienes hacen el trabajo cotidiano. La conservación de los nidos depende de volver cada mañana, recorrer nuevamente la playa y mantener una presencia que evite que prácticas que han disminuido vuelvan a ganar terreno.

En ese recorrido diario, Guillermo representa quizá una de las mejores señales de que algo ha cambiado.

El hombre que aprendió durante años dónde buscar huevos es hoy quien enseña a los más jóvenes dónde encontrarlos para protegerlos. El conocimiento sigue siendo el mismo. Lo que cambió fue para qué se utiliza.

Fuente: www.diariolibre.com

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