
Imagen referencial de una mujer pidiendo silencio. / Crédito: Camilo Lopez Arteaga
Los obispos de México reiteraron su llamado a la paz y su compromiso de no dejar de alzar la voz ni de trabajar por ella, al advertir que “callar ante la inseguridad es traicionar el Evangelio”.
El pronunciamiento se dio en el marco de su 120° asamblea plenaria, que se realiza del 13 al 17 de abril, donde señalaron que el encuentro ha tenido como objetivo “animar y renovar nuestro compromiso de ser la Iglesia que el Resucitado quiere para nuestro tiempo”, así como “contribuir a la construcción de la paz”.
En este contexto, los prelados reconocieron que continúa siendo motivo de inquietud “la situación de inseguridad que vivimos en el país, mostrada en los acontecimientos del pasado mes de febrero”.
El 22 de febrero fue capturado y posteriormente murió Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, agrupación delictiva catalogada por el Departamento de Estado de Estados Unidos como un grupo terrorista, junto a otros cárteles mexicanos.
Tras estos acontecimientos, se reportaron bloqueos carreteros, quema de vehículos, ataques a comercios y agresiones contra fuerzas de seguridad.
Ante este panorama y otros eventos que han azotado al país, los obispos hicieron un llamado a la sociedad a no “acostumbrarnos al dolor ni volvernos indiferentes ante estas realidades”, al destacar que detrás de cada crisis “hay personas heridas, en búsqueda de sentido de vida que merecen ser acompañadas”.
“Callar ante la inseguridad es traicionar el evangelio. Un país que normaliza la muerte pierde vida, la violencia no solo destruye vidas, corrompe la esperanza”, alertaron.
Asimismo, convocaron a la sociedad civil a redoblar esfuerzos por “la paz y la reconciliación” con el fin de construir “una historia cuyos frutos lo gocen las futuras generaciones”.
Esta postura coincide con el llamado del Papa León XIV, quien, en su viaje a Argelia, exhortó a políticos y diplomáticos: “Multipliquemos los oasis de paz, denunciemos y eliminemos las causas de la desesperación, luchemos contra quienes lucran con la desgracia ajena”.
Los obispos señalaron que estas palabras interpelan tanto a gobernantes como a ciudadanos, así como a “grupos armados y a todos los que tienen en sus manos decisiones que afectan la vida de las personas”; sin embargo, insistieron en que “la paz no se construye con armas ni con discursos vacíos”
Finalmente, los obispos encomendaron al país a Santa María de Guadalupe, Reina de la paz, para que interceda por México y ayude a que “aprendamos a mirarnos como hermanos y a tender puentes con un futuro reconciliado, que brota de la justicia y la misericordia”.
Fuente: www.aciprensa.com






