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¿Rechaza León XIV la doctrina de la guerra justa? Teólogos responden a las críticas al Papa


El Papa León XIV durante la Misa en el Estadio Japoma, en Camerún. / Crédito: Vatican Media.

Varios teólogos y académicos católicos rechazaron esta semana la idea de que los recientes llamamientos del Papa León XIV contra la guerra, en medio del conflicto de Estados Unidos con Irán, se aparten de la enseñanza de la Iglesia sobre la “guerra justa”, es decir, las condiciones morales bajo las cuales puede justificarse una acción militar.

Por el contrario, los expertos subrayaron que la insistencia del Papa en que la guerra ofende a Dios debe entenderse como una prohibición contra todo tipo de acciones defensivas que no sean legítimas, una visión que es consistente con las súplicas por la paz emitidas por Papas recientes como Francisco, Benedicto XVI y San Juan Pablo II.

“El pensamiento del Papa está claramente en línea con la tradición de la guerra justa, según la cual la acción militar defensiva es justificable”, dijo Ed Feser, profesor de filosofía en Pasadena City College.

Los teólogos también instaron a los católicos a acercarse al Papa cuando enseña como pastor, no como político, reconociendo que el discurso estadounidense demasiado politizado puede dificultar esta perspectiva.

La defensa de la enseñanza del Papa León sobre la guerra llega después de que varios comentaristas criticaran al Papa por insinuar que todas las formas de acción militar están en contra de la voluntad de Dios, y algunos incluso preguntaron si el León XIV había comenzado a “abogar por el pacifismo”.

Otros, como el vicepresidente estadounidense JD Vance, un converso al catolicismo, han planteado preguntas sobre el papel del Papa al comentar grandes acontecimientos geopolíticos. Por su parte, León ha aclarado que no ve su papel como el de un político, pero también que no teme “a la administración Trump” y que seguirá proclamando el Evangelio.

¿Está León cambiando la enseñanza sobre la guerra justa?

La declaración más contundente del Papa León contra la guerra hasta ahora se produjo el 29 de marzo, Domingo de Ramos, cuando dijo durante la Misa en la Plaza de San Pedro que Dios “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra”.

Más tarde, el Papa publicó en redes sociales que “quien es discípulo de Cristo (…)  nunca se pone del lado de quienes ayer empuñaban la espada y hoy lanzan bombas”. El comentario suscitó críticas de Vance y de otros.

“¿Cómo se puede decir que Dios nunca está del lado de quienes empuñan la espada?”, dijo Vance en un acto de Turning Point USA el 14 de abril, citando el papel de la acción militar en la liberación de Francia y en la liberación de los supervivientes del Holocausto de los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial como un uso justificado de la fuerza.

Greg Reichberg, miembro de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y especialista en filosofía y su aplicación a la ética militar, dijo al National Catholic Register que las acusaciones de falta de matiz por parte del Papa León, cuando aparentemente condenó la “guerra” en general y no sólo la “guerra injusta”, carecen de fundamento.

“Cuando el Papa León y sus predecesores usan la palabra ‘guerra’ sola, sin calificación, se están refiriendo a la guerra injusta. En particular, se refieren a guerras elegidas”, dijo Reichberg, quien enseña en el Peace Research Institute Oslo. Añadió que Santo Tomás de Aquino describió la guerra como un pecado; a la luz de ese hecho, tiene sentido que el Papa León diga que Dios no “escucha las oraciones” de quien ha pecado gravemente.

Además, Reichberg señaló que ningún Papa en casi cien años ha usado el término “guerra justa” de manera aprobatoria, sino que más bien ha denunciado casi todos los conflictos, salvo cuando parece haber un caso de legítima defensa.

Pío XI, por ejemplo, en su encíclica de 1932 Caritate Christi compulsi, escrita durante la Guerra Civil Española, defendió el derecho de los católicos a resistir la persecución violenta, lo que implicaba cierto derecho de resistencia armada defensiva utilizando “todas las armas humanas legítimas que estén a nuestro alcance”. Mucho más recientemente, en 2022, el Papa Francisco dijo que era moralmente legítimo que las naciones suministraran armas a Ucrania para ayudar al país a defenderse de la agresión rusa.

La enseñanza de la Iglesia sobre la legítima defensa puede encontrarse en el párrafo 2309 del Catecismo, que establece condiciones rigurosas, todas las cuales deben cumplirse para que una acción militar esté justificada. Debido al alto umbral que debe alcanzarse, las acusaciones de pacifismo contra el papado no son nada nuevo. Por ejemplo, San Juan Pablo II enfrentó cargos similares por sus críticas a la invasión estadounidense de Irak en 2003.

Feser señaló que el Papa León claramente no es pacifista, en virtud de un discurso que pronunció apenas el mes pasado ante los ordinarios militares italianos. El Papa dijo: “La misión del soldado cristiano es… defender a los débiles… [y] actuar en misiones internacionales para preservar la paz y restaurar el orden”.

Los comentarios de León XIV criticando a quienes “hacen la guerra” necesariamente deben entenderse a la luz de esas palabras, dijo Feser, que muestran claramente que el Papa estaba criticando a quienes muestran agresión al iniciar guerras, no a quienes se defienden a sí mismos o a otros frente a la agresión.

Por otro lado, muchos Papas —especialmente en el siglo XX— han lanzado fuertes clamores para que la guerra termine, observó Daniel Philpott, profesor de ciencia política en la Universidad de Notre Dame. El Papa Pío XI llamó a la guerra un “flagelo espantoso”; el Papa Pablo VI clamó “¡nunca más la guerra!” en las Naciones Unidas; y “prácticamente todos los Papas han seguido ese ejemplo”, dijo.

Francisco, en particular, en su encíclica de 2020 Fratelli tutti, criticó duramente lo que describió como las “excusas supuestamente humanitarias, defensivas o preventivas” utilizadas para justificar la guerra.

“Ya no podemos pensar en la guerra como solución, debido a que los riesgos probablemente siempre serán superiores a la hipotética utilidad que se le atribuya. Ante esta realidad, hoy es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible “guerra justa”. ¡Nunca más la guerra!, escribió el Papa Francisco, citando con esa última exclamación a su predecesor San Juan Pablo II.

Aunque tanto Francisco como León han hecho declaraciones que “suenan como si estuvieran poniendo en cuestión la posibilidad de una guerra justa”, el magisterio, en su enseñanza moral dogmática, todavía permite la guerra si es justa, dijo Philpott. “No podemos decir que se haya producido un desarrollo en la enseñanza magisterial”, continuó.

Más bien, lo que parece haber cambiado son las circunstancias en las que los Papas contemporáneos están aplicando los principios de la guerra justa de la Iglesia, desarrollados por primera vez hace siglos bajo Agustín y Aquino.

El mensaje de los Papas sobre la guerra cambió a comienzos del siglo XX porque fue entonces cuando la guerra aérea —y con ella el peligro de bajas civiles masivas— se convirtió en una característica de la guerra moderna, haciendo que el conflicto armado fuera mucho más difícil de justificar en la práctica, explicó Joseph Capizzi, decano y profesor ordinario de teología moral en The Catholic University of America. Las palabras del Papa León son coherentes con el mensaje de todos los papas desde entonces, dijo.

“Lo escucho como alguien preocupado por el lenguaje de la administración Trump que hablaba de ‘hacer llover muerte y destrucción’, de ‘dominación’ y de ‘crueldad’”, comentó Capizzi.

“Todo ese lenguaje es ajeno a Cristo: no buscamos dominar; de hecho, como buen agustino, el Papa León XIV sin duda está pensando en la preocupación de San Agustín por la libido dominandi, un deseo en el corazón humano de dominar, totalmente ajeno a Cristo y a su modo de victoria mediante la muerte en la cruz”.

Cómo acoger las palabras del Papa León

Aunque el debate que ha surgido sobre las palabras del Papa sugiere que el uso vaticano del término “guerra” para referirse a conflictos injustos podría ser un posible obstáculo para que su mensaje de paz sea recibido, teólogos y pastores señalaron, no obstante, la importancia de que los católicos reciban lo que el Papa tiene que decir con apertura, permitiendo que moldee sus conciencias.

El Obispo Auxiliar de Brooklyn, Mons. James Massa, presidente del comité doctrinal de los obispos estadounidenses, hizo una declaración el 15 de abril aclarando que las palabras del Papa León no deben tratarse como comentarios de un político o de un comentarista.

“Cuando el Papa León XIV habla como pastor supremo de la Iglesia universal, no está meramente ofreciendo opiniones sobre teología; está predicando el Evangelio y ejerciendo su ministerio como vicario de Cristo”, dijo el obispo Massa.

Por su parte, Philpott dijo que cree que el hecho de que León sea estadounidense y de que muchos medios lo consideren un contrapunto al presidente Donald Trump no ayuda a la situación. Otros Papas han alzado la voz contra presidentes estadounidenses, particularmente en cuestiones de guerra, y el Papa León sigue esa tradición, aunque la crítica directa y tajante de Trump al Papa hace que esta situación sea inusual.

“Cuando el Papa emite este tipo de declaraciones, no pretende ejercer los poderes temporales del presidente ni formular juicios de política pública”, dijo Philpott. “Se pronuncia contra injusticias claras y lo hace desde la misión legítima de la Iglesia en favor de la justicia y de la salvación de las almas, lo que implica una recta relación en el orden político”, explicó, añadiendo que los obispos de Estados Unidos hacen lo mismo.

Capizzi y otros reiteraron que los católicos deben permitir que las palabras del Papa —incluso en su enseñanza ordinaria y diaria, que se considera magisterial— informen sus conciencias.

“Las palabras del Papa León sobre la guerra, o la inmigración, o el aborto, o la eutanasia, expresan las verdades más profundas de nuestra tradición y deben ser recibidas como tales”, dijo Capizzi. “Nada de lo que ha dicho se aparta del Evangelio. Él ha dicho que ese es su punto: predicar el Evangelio de la paz, uno que nos aconseja preocuparnos por los más pobres y los más débiles entre nosotros”.

Artículo publicado originalmente en el National Catholic Register. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

Fuente: www.aciprensa.com

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