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Mientras Europa construye centros de datos para lograr la independencia, su red eléctrica entra en los juegos del hambre

Mientras Europa construye centros de datos para lograr la independencia, su red eléctrica entra en los juegos del hambre

Europa se encuentra en una encrucijada. Si hace caso al CEO de Mistral, debe empezar a invertir a lo grande para dejar de ser el vasallo tecnológico de Estados Unidos. Eso implica invertir y que parte de esa inversión sea en centros de datos. Pero las Big Tech estadounidenses también se están moviendo y, si en EEUU encuentran oposición frontal a la construcción de centros de datos, se mueven y hay países como España que son los destinos favoritos.

Pero hay un enorme problema: no se trata tanto de dinero como de energía. Y los macroplanes europeos están chocando contra la realidad de la red eléctrica.

A toda máquina. Estados Unidos cuenta con los centros de datos más bestiales del planeta, pero Europa tiene un plan para armarse y lograr esa soberanía tecnológica. El plan pasa por la energía gracias a la geotermia y, sobre todo, a las renovables. Europa es una potencia en esto y España ya ha mostrado su plumaje para atraer los centros de datos europeos y los de las Big Tech. Se estima que hay 5.400 en EEUU y 3.400 en Europa, y Europa quiere cerrar la brecha.

Hay un pequeñísimo problema: las renovables no bastan para saciar la voracidad de los centros de datos. Lo estamos viendo constantemente: los centros de datos necesitan energía constante, pero cuando entran en fases de computación intensa, el gasto es tan elevado que necesitan picos de energía que las renovables no pueden satisfacer. Es ahí donde entran en juego las nucleares, el gas y hasta el carbón, y una Europa que no puede jugar a eso por políticas medioambientales es donde tiene el punto flaco.

España. Hay varios puntos que analizar. Como decimos, España es uno de los países que se están postulando como una de las mejores bazas para acoger los centros de datos. Aragón, en concreto, es una comunidad que está empujando fuerte en este sentido y sirve de ejemplo. AWS va a colocar algunos centros de datos gigantescos en la comunidad, sumando más de 10.800 GWh de energía al año. Por contextualizar, es más que todo el consumo eléctrico actual de la comunidad.

Pero no pasa sólo en Aragón y el temor es que la saturada red eléctrica española ahora tenga que lidiar con esos centros de datos que pueden colapsar la red. El fantasma del apagón sigue ahí y ya se ha advertido en el Boletín Oficial del Estado que un aumento de instalaciones que no son capaces de soportar huecos de tensión suponen un riesgo altísimo para la red.

Los juegos del hambre. Porque primero llegaron los principios de acuerdo y, ahora, los diferentes países de la UE se están dando cuenta de que, quizá, no es tan buena idea. Uno de los casos más recientes es el de Energinet, el operador estatal de la red eléctrica de Dinamarca que, en marzo, suspendió todos los nuevos acuerdos de conexión a gran escala al recibir solicitudes que alcanzarían los 60 GW, con 14 GW de ellos siendo para centros de datos.

Como en el caso de Aragón, hay que ponerlo en contexto y, según la CNBC, la demanda máxima del país es de 7 GW, por lo que ese total de 60 GW supera casi en nueve veces el consumo del país. No se trata de cancelar planes, sino de una prórroga hasta discutir qué se hace con esa demanda, pero ya hay quien apunta que la prórroga no es descartable porque, simplemente, puede que la red del país no esté preparada.

Centros de datos

Estimación de aumento de demanda de energía de los centros de datos

FLAP-D. Pero no son los únicos. Ámsterdam, Londres o Dublin ya no pueden absorber el brutal consumo energético de la inteligencia artificial y la industria tecnológica ha posado sus ojos en los países del norte (en los que la energía eólica es protagonista) y en los del sur (con la solar como estrella invitada). Son tres nombres de peso porque forman parte de los FLAP-D, el conglomerado de Flankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín que, históricamente, han sido los dominadores del sector de los centros de datos.

Porque estas instalaciones existen desde antes de la llegada de la IA, pero con la reconversión a centros de computación para la IA es cuando su consumo se ha disparado y cuando estas áreas metropolitanas no pueden satisfacer la demanda. Esas necesidades son tan exageradas que se estima que los centros de datos acapararon casi el 80% del consumo eléctrico de Dublín, lo que obligó a Irlanda a imponer una moratoria de facto a nuevos centros de datos en su capital hasta 2028.

Frenazo. La situación, desde luego, no es la más halagüeña para los que están construyendo la infraesctructura de la IA en estos momentos. El mandamás de SMIC, una de las empresas chinas que lidera la transformación tecnológica del país, apuntó hace unas semanas que las Big Tech de la IA están construyendo toda la infraestructura que necesitarán durante la próxima década en apenas uno o dos años, lo que está generando ese tapón en el stock de componentes a nivel mundial.

Pero luego está el tapón energético que, como vemos, no es pequeño. Y, evidentemente, también genera retrasos en el suministro. Según los cálculos, una década para conectar las nuevas instalaciones a la red eléctrica. Si Microsoft, o quien sea, levanta un centro de datos para 2027, pero no puede conectar el enchufe hasta 2037, es evidente que algo no marcha bien. Lo que está claro es que los reguladores van a mirar estos proyectos con lupa porque hay un límite físico que es esa energía y las solicitudes de conexión.

De hecho, ya se recomienda que antes de venir con un monstruoso centro de datos y luego buscar si hay enchufe, los planes de construcción tengan en cuenta desde el principio el consumo y la planificación de conexión a las redes nacionales. Pero hay otro problema: pueden construir un centro de datos hoy que consuma x energía, pero cuando se renueve a plataformas más potentes, es posible que esos cálculos salten por los aires. O eso… o centros de datos autoalimentados, como ya se ha hecho en Dublín.

En Xataka | Los centros de datos son auténticas «calefacciones». Y se están instalando en regiones tan calurosas como Aragón


La noticia

Mientras Europa construye centros de datos para lograr la independencia, su red eléctrica entra en los juegos del hambre

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Alejandro Alcolea

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Fuente: www.xataka.com

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