
Bandera de Estados Unidos. / Crédito: Leigh Prather / Shutterstock.
En una maratónica celebración ecuménica de oración y alabanza previa al 250 aniversario de Estados Unidos, destacadas figuras políticas se reunieron con importantes líderes religiosos y miles de ciudadanos el 17 de mayo para reflexionar sobre el papel de la Providencia en la historia nacional y reafirmar la unión del país como “Una Nación, bajo Dios”.
El evento, realizado bajo los auspicios de Freedom 250, la iniciativa público-privada que lidera la celebración del 250 aniversario de Estados Unidos, también conmemoró el acto del Congreso Continental de las colonias americanas que, antes de la Guerra de Independencia, proclamó el 17 de mayo de 1776 como “Día de Humillación, Ayuno y Oración”.
En esa proclamación, los líderes de la naciente nación exhortaron a sus conciudadanos a “confesar y lamentar nuestros múltiples pecados y transgresiones, y mediante un arrepentimiento sincero y una enmienda de vida, aplacar su justa ira [la de Dios], y por los méritos y la mediación de Jesucristo, obtener su perdón”.
Entre los participantes católicos en el evento Rededicate 250 —celebrado en el National Mall de Washington D.C.—, se encontraban el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; el Cardenal Timothy Dolan; el obispo Robert Barron; y el actor Jonathan Roumie, quien interpreta a Jesús en la serie The Chosen.
El presidente Donald Trump no asistió ni ofreció un mensaje personalizado para el evento. En cambio, se proyectó un video del evento “Estados Unidos lee la Biblia”, proyectado el mes pasado y en el que Trump lee el Segundo Libro de las Crónicas, incluyendo el versículo 7,14: “Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla, ora, busca mi rostro y se aparta de sus malos caminos, entonces yo oiré desde el cielo, perdonaré su pecado y sanaré su tierra”.
En un mensaje en video dirigido a los asistentes, el Cardenal Timothy Dolan señaló que “en cada capítulo de la historia estadounidense, nuestra fe en Dios ha sido el fundamento de nuestra grandeza”.
“Nuestros valores más profundos como país siempre han estado arraigados en nuestra identidad como pueblo de Dios y anclados en la realidad de que no sólo somos ciudadanos estadounidenses —por supuesto que lo somos y estamos agradecidos por ello— sino que algún día seremos ciudadanos del Cielo”, enfatizó el purpurado. Añadió que “nuestros fundadores lo sabían. Sabían que para ser ciudadanos fieles y productivos, y verdaderos patriotas, debemos reconocer que, ante todo, somos hijos de Dios”.
Para enfatizar su punto, Dolan citó al eminente padre fundador y primer presidente de la nación, George Washington, quien en 1778 dijo: “Mientras cumplimos con celo con nuestros deberes como buenos ciudadanos y soldados, ciertamente no debemos descuidar los deberes superiores de la religión. A la distinguida cualidad de patriota, nuestra mayor gloria debería ser añadir la aún más distinguida cualidad de cristiano”.
El Cardenal Dolan también aprovechó la ocasión para informar a la audiencia que los obispos “consagrarán los Estados Unidos de América al Sagrado Corazón de Jesús el 12 de junio de este año”.
La oración central del evento fue dirigida por el presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Mike Johnson, quien al comienzo de su oración recordó la ley del 17 de mayo de 1776, promulgada por los precursores legislativos de la nación, quienes, según señaló, “se humillaron y buscaron Tu guía al comienzo de su lucha por la libertad”.
La nación resultante, continuó Johnson, “se convertiría, por Tu misericordia y gracia, en la nación más exitosa y benevolente de la historia del mundo”.
“Señor, hoy nuestro pueblo se reúne una vez más en Tu Nombre”, oró Johnson. “Nos hemos humillado ante Ti. Reconocemos que el milagro de nuestra fundación y los innumerables milagros que le han seguido son obra Tuya”.
“Oramos para que concedas a todos los estadounidenses un renovado amor por la patria, esperanza en el futuro y fe en Tu eterna misericordia y gracia”, continuó Johnson. “Padre, te pedimos misericordia sobre nuestra tierra, misericordia sobre nosotros por nuestros errores, perdónanos nuestros pecados individual y colectivamente, y ayúdanos a consagrarnos con renovada piedad y patriotismo a las verdades eternas de Tu Palabra”.
Al concluir su oración, Johnson declaró: “Hoy, Señor, en este 250 aniversario de la independencia estadounidense, por la presente consagramos nuevamente a los Estados Unidos de América como una sola nación bajo Dios”, y pidió que el Espíritu Santo descendiera sobre la patria estadounidense.
Tras Johnson, intervino uno de los prelados católicos más conocidos del país, el obispo Robert Barron, quien citó al Beato Fulton Sheen, quien afirmó que la Declaración de Independencia de Estados Unidos equivale a una “declaración de dependencia” de Dios.
“Señor, en este gran aniversario nacional nos reunimos para consagrar nuestra patria a Ti”, oró Mons. Barron. “No porque necesites nuestra devoción, sino porque al alabarte recibimos gracia tras gracia”.
Recordando que Estados Unidos se fundamenta en principios teológicos, Mons. Barron concluyó su oración declarando que “como obispo de la Iglesia Católica y como orgulloso estadounidense, me atrevo a consagrar nuestra patria una vez más a Dios y a decir: Señor, que la luz de tu rostro brille sobre nuestra tierra. Amén”.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com






