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Muere el Obispo de Guantánamo a los 73 años, el primer prelado afrodescendiente de Cuba


Mons. Silvano Pedroso, Obispo de Guantánamo-Baracoa (Cuba), fallecido este sábado 13 de junio a los 73 años. / Crédito: Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

Mons. Silvano Pedroso Montalvo, Obispo de Guantánamo-Baracoa y primer prelado afrodescendiente de Cuba, falleció en la madrugada de este sábado 13 de junio en La Habana, tras haber padecido cáncer.

El obispo había llegado a La Habana procedente de Roma el 3 de junio, donde fue sometido a estudios médicos que dieron como resultado la presencia del cáncer, por lo que fue atendido en el Hospital Gemelli y en la enfermería de la Compañía de Jesús.

Ya en La Habana fue acogido primero por las religiosas compasionistas y luego fue trasladado a la enfermería de las Hijas de la Caridad, junto al Hospital Hermanos Ameijeiras, según informó el secretariado del episcopado cubano

Su funeral se realiza hoy mismo en la parroquia Santa Catalina de Siena, en La Habana, tras lo cual será sepultado en el Cementerio de Colón de la capital cubana, según informa la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

Mons. Pedroso nació el 25 de abril de 1953. Estudió Geografía en la Universidad de La Habana. Entre 1979 y 1982 trabajó como geógrafo en el Instituto de Planificación Física (IPF). En 1987 decidió seguir su vocación sacerdotal e ingresó al seminario.

Fue ordenado sacerdote el 12 de junio de 1995.

Entre otros cargos, desempeñó los siguientes: párroco de la Iglesia Parroquial de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, en Bejucal; párroco de San Pedro , en Quivicán; responsable diocesano de la pastoral sacerdotal y director de la Casa Sacerdotal San Juan María Vianney, y párroco de Nuestra Señora del Pilar en La Habana.

El 29 de marzo de 2018, el Papa Francisco lo nombró Obispo de Guantánamo-Baracoa, recibiendo la ordenación episcopal el 27 de mayo del mismo año. Eligió como lema “Ámense como yo les he amado”, un pesaje tomado del Evangelio de San Juan.

“El amor a Cuba lo llevaba inscrito en su corazón y nada de su pueblo le era ajeno”, señala el episcopado cubano y resalta que Mons. Pedroso “vivía su condición de pastor del pueblo de Dios sin hacer ruidos, pero con entrega y sacrificio silenciosos, primero como sacerdote y después como obispo”.

Su diócesis era mayoritariamente rural y está ubicada “en el extremo oriental de Cuba, con pocos templos y población dispersa”, con “poco clero y mucha presencia de iglesias evangélicas. Sin embargo nunca se quejaba, amó su diócesis y por ella ofreció su propia vida”

Fuente: www.aciprensa.com

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