El poder de Junior Caminero volvió a desafiar las leyes de la física y la arquitectura de los estadios en las Grandes Ligas.
En la jornada del martes, en la que su equipo cayó 12-5 ante Kansas City, el antesalista de los Rays de Tampa Bay despachó su cuadrangular número 16 de la temporada 2026, con un estacazo solitario que no solo sirvió para engrosar sus registros personales, sino para estrellar la pelota directamente contra las históricas pasarelas que sostienen el techo del Tropicana Field.
El tablazo del Caminero (que batea .281 con OPS de .862 con 37 empujadas), incluyó un fenómeno matemático indiscutible: un ángulo de lanzamiento (launch angle) de 38 grados. Esta métrica, (que no parece muy útil, pero que es la que explica la hazaña del pelotero de 22 años), mide cuál es el ángulo con el que un jugador inclina el bate para conectar la pelota.
Lo que dice la sabermetría
Según la plataforma Statcast de Baseball Savant, 38 grados es un registro que está dentro del rango que se clasifica como un elevado imponente (fly ball), y que en el caso del aldabonazo de Caminero, llevó la pelota a una altura que se convirtió en el pasaporte directo para activar las reglas locales del estadio.
La esférica viajó a una velocidad de salida de 108.5 millas por hora, alcanzando una distancia proyectada de 415 pies antes de que la estructura metálica detuviera su viaje.
El vuelo de la pelota generó de inmediato un debate en el terreno de juego. El jardinero izquierdo de los Reales, John Rave, retrocedió con la mirada fija en el cielo del domo, acomodándose cerca de la pared para lo que parecía una jugada de rutina.
Sin embargo, la pelota impactó de lleno en el anillo «D» —la estructura inferior y más externa del techo— cambiando su trayectoria por completo. Siguiendo las reglas de terreno (Ground Rules) del estadio conocido como el «El Trop«, cualquier contacto en dicha zona decreta un jonrón automático de manera inmediata.
Para entender la magnitud del batazo, la física de Statcast detalla que el rango ideal para volarse la cerca se sitúa estrictamente entre los 20 y 50 grados, dependiendo de la velocidad de salida de la pelota.
Con sus 38 grados de elevación, el batazo de Caminero representó una rareza estadística en su campaña, pues desafió la gravedad con un misil tan alto que buscó literalmente las nubes.
El lanzador Beck Way entregó una recta de cuatro costuras a 95.7 mph que el dominicano castigó con una violencia descomunal en la parte alta de la zona de strike.
- Este ángulo de 38 grados contrasta radicalmente con el perfil habitual que ha mostrado el criollo en lo que va del año 2026.

Busca subir
En la presente temporada, Caminero promedia un ángulo de lanzamiento bajo, de apenas 6.9 grados, una notable disminución respecto al 10.7 que registró en su campaña previa de 45 cuadrangulares. Caminero ha estado golpeando muchas pelotas hacia el suelo, pero este cuadrangular demuestra que cuando logra hacer la palanca correcta para elevar la bola, su fuerza bruta es capaz de romper cualquier esquema.
Con este impacto en las vigas del estadio, el infielder de los Rays inscribe su nombre en una lista de ilustres bateadores que han desafiado el diseño de St. Petersburg, emulando al legendario Edgar Martínez —quien inauguró la regla en 1998— y al histórico David Ortiz, quien dejó una pelota viviendo en el techo en 2008.
De acuerdo con por FanGraphs proyectan Caminero (que terminó el partido de 5-3 con tres remolcadas), no piensa bajar el ritmo y mantiene la consistencia de su año de consagración, ya que ostenta un promedio de velocidad de salida de 93.2 mph (mejor que el 95% de los peloteros de la MLB), y un formidable 51.5% de tasa de batazos duros (Hard-Hit rate, mejor que el 93% de la liga), lo que sustenta su sobresaliente wRC+ de 133 y un wOBA de .367.
Fuente: www.diariolibre.com






