
El Arzobispo de Miami, Mons. Thomas Wenski, habla con Veronica Dudo en «EWTN News Nightly», el 26 de junio de 2026. / Crédito: EWTN News
El futuro de cientos de miles de migrantes haitianos y sirios que viven legalmente en Estados Unidos sigue siendo incierto después de que la Corte Suprema permitiera al gobierno de Donald Trump avanzar con los cambios al Estatus de Protección Temporal (TPS), devolviendo el asunto al Congreso.
En respuesta a la decisión, el Arzobispo de Miami, Mons. Thomas Wenski, instó al Congreso a proteger a los beneficiarios del TPS, argumentando que poner fin al programa humanitario tendría graves consecuencias para los migrantes, sus familias y las comunidades de todo el país.
En una entrevista con Veronica Dudo de «EWTN News Nightly» el 26 de junio, Mons. Wenski dijo que el fallo de la corte «no fue inesperado» y agregó que los magistrados finalmente devolvieron el asunto a los legisladores.
“La decisión no fue inesperada, porque un tribunal conservador no quiere dictar sentencia desde el estrado, por así decirlo. Así que lo que se ha hecho es devolverle la pelota al Congreso, que es el órgano del gobierno encargado de elaborar las leyes”, dijo.
Presión para la votación del Senado
El Arzobispo de Miami dijo que el Senado de los Estados Unidos debería enviar al presidente la legislación aprobada en la Cámara de Representantes que extendería la protección del TPS para los haitianos por tres años más.
En abril, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó la legislación, H.R. 1689, que extendería el TPS para los haitianos hasta 2029. El Senado tiene ahora la oportunidad de considerarla.
“Les pedimos a los senadores de los Estados Unidos que aprueben esa propuesta para que pueda convertirse en ley”, dijo, y también instó a su aprobación en una columna para la Arquidiócesis de Miami.
El TPS permite a los ciudadanos de países que sufren conflictos armados, desastres naturales u otras condiciones extraordinarias permanecer y trabajar legalmente en los Estados Unidos temporalmente. Haití fue designado inicialmente para el TPS tras el devastador terremoto de 2010.
Mons. Wenski advirtió que poner fin a esas protecciones podría tener graves consecuencias humanitarias.
“Haití podría describirse, con toda razón, como una casa en llamas”, dijo. “Sería difícil imaginar cómo se podría deportar a 350.000 personas, muchas de las cuales han estado aquí desde el terremoto de 2010 y han construido sus vidas en este país… y es inconcebible pensar que eso podría hacerse sin provocar una tremenda catástrofe humanitaria”, señaló.
El arzobispo también destacó el papel económico que desempeñan muchos inmigrantes haitianos, particularmente en el sector de la salud.
“Los haitianos trabajan; no reciben subsidios públicos. No son una carga pública. Trabajan, y muchos de ellos trabajan en el sector de la salud”, afirmó.
Dentro de la Arquidiócesis de Miami, añadió, muchos beneficiarios del TPS prestan sus servicios en residencias de ancianos católicas y otros ministerios de salud.
“La revocación de sus permisos de trabajo no solo les afectaría gravemente, sino que también tendría un impacto económico en toda la comunidad”, afirmó.
La arquidiócesis también se está preparando para ayudar a los migrantes que enfrentan incertidumbre legal.
“La Arquidiócesis de Miami cuenta con Servicios Legales Católicos… estamos tratando de acompañarlos y ver si existen otras alternativas o soluciones”, explicó.
Aun así, Mons. Wenski enfatizó que la reforma migratoria duradera debe provenir del Congreso. “La pelota está en la cancha del Senado”, indicó.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com






