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Europa tiene una fecha de caducidad para los aires acondicionados tradicionales y ya se plantea alternativas: aires sin refrige…

Europa tiene una fecha de caducidad para los aires acondicionados tradicionales y ya se plantea alternativas: aires sin refrigerantes

Mientras media Europa combate el calor a golpe de ventilador y aire acondicionado, en Francia, algunos comercios han vivido auténticas avalanchas de compradores desesperados por hacerse con un aparato antes de que se agotasen, según recogen en Wired.

Encender estos aparatos en media Europa es precisamente el tipo de situación que prefiere evitar la Unión Europea por cuestiones de eficiencia energética y consumo. Sin embargo, un grupo de científicos y empresas ya trabajaba en aires acondicionados que prescinden por completo de los gases refrigerantes. Los primeros prototipos ya están saliendo del laboratorio para probarse en edificios reales.

Aires acondicionados sin refrigerantes. Varios equipos de investigación, la mayoría con sede en Europa, han desarrollado sistemas de refrigeración basados en materiales que cambian de temperatura al someterlos a una fuerza externa (ya sea presión, corriente eléctrica o campos magnéticos), en lugar de recurrir al ciclo tradicional de compresión y expansión de gases.

Esta tecnología se conoce como refrigeración de estado sólido y, según los propios investigadores, podría cambiar por completo la forma en que enfriamos nuestras casas.

Por qué importa. El aire acondicionado convencional funciona básicamente igual que hace un siglo, es decir, un gas refrigerante circula entre estado líquido y gaseoso para extraer el calor de una habitación y expulsarlo al exterior. El problema es que muchos de esos gases son extremadamente contaminantes. Los gases fluorados, los más habituales, pueden tener un potencial de calentamiento miles de veces superior al del CO2 si se escapan a la atmósfera, razón por la que la Unión Europea aprobó en 2024 una normativa para eliminarlos progresivamente.

«En los próximos años, los aires acondicionados y bombas de calor que usan estos gases ni siquiera se podrán vender aquí», explicaba a Wired Fabian Voswinkel, analista de eficiencia energética de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Las alternativas tampoco son perfectas, ya que el propano es altamente inflamable y el amoniaco, tóxico.

En detalle. Uno de los proyectos más avanzados lo lidera Paul Motzki, profesor de la Universidad del Sarre, en Alemania, al frente de un consorcio financiado por la UE que trabaja con una aleación de níquel y titanio. Según recogen en el medio, al estirar y soltar este metal, este recupera su forma original absorbiendo calor del entorno, un fenómeno conocido como efecto elastocalórico.

Tal y como cuenta Motzki a Wired, el sistema podría enfriar estancias entre 5 y 10 grados y hacerlo de forma más eficiente que los equipos actuales. El equipo, que colabora con la empresa irlandesa Exergyn, ya prueba un prototipo en laboratorio y espera instalarlo en edificios de nueva construcción en los próximos años. De confirmarse, el propio Motzki lo describe como una tecnología que «podría suponer una disrupción, incluso un cambio de paradigma», por lo distinta que es de los sistemas actuales.

No es el único camino que se está explorando. Y es que tal y como destacan en el medio, la empresa neoyorquina Mimic Systems prueba una bomba de calor basada en semiconductores que mueve el calor mediante corriente eléctrica, con un prototipo instalado en un piso de Vancouver. La firma alemana Magnotherm, una startup que nació de la Universidad Técnica de Darmstadt, utiliza campos magnéticos y probará su sistema este año en una cadena de supermercados alemana antes de dar el salto al aire acondicionado doméstico.

Y en el Reino Unido, Barocal, nacida de la propia Universidad de Cambridge, experimenta con cristales de plástico flexibles que liberan calor al comprimirse y descomprimirse. En este caso, la startup ha logrado recientemente 10 millones de dólares en una ronda inicial de financiación, según destacan en TechCrunch.

Entre líneas. Nada de esto está aún listo para el mercado masivo. Lindsay Rasmussen, que trabaja con startups como Mimic Systems y Magnotherm en la aceleradora climática Third Derivative, reconoce que estas tecnologías son «prometedoras, pero no están probadas a gran escala». Su despegue, añade, dependerá de si los grandes fabricantes de climatización (gigantes como Daikin o Samsung, que ya vigilan de cerca este tipo de avances) deciden adoptarlas y producirlas en volumen.

Calor insoportable. Todo esto ocurre porque Europa se está calentando más rápido que cualquier otro continente, y países con veranos tradicionalmente suaves empiezan a sufrir olas de calor cada vez más intensas. Un estudio de Nicole Miranda, investigadora de la Universidad de Oxford, apunta a que países como el Reino Unido, Suiza, Noruega o Finlandia podrían experimentar pronto muchísima más demanda de refrigeración que en cualquier otro país si el calentamiento global alcanza los 2 grados respecto a la era preindustrial.

Aun así, solo cerca del 20% de los hogares europeos tiene aire acondicionado (un 4% en el caso de Reino Unido), muy lejos del 90% de Estados Unidos, según datos de la AIE. La propia Miranda advierte de que la solución no pasa por comprar en masa aparatos portátiles poco eficientes, sino por ofrecer una refrigeración «eficiente, equitativa e inteligente».

Y ahora qué. Tanto Miranda como Voswinkel defienden lo que llaman una «jerarquía de la refrigeración», es decir, primero evitar que los edificios se recalienten mediante árboles, sombra, materiales reflectantes o ventilación natural, y solo después recurrir a la climatización activa, priorizando espacios como escuelas, hospitales o residencias. Como ejemplo de esa planificación, Voswinkel cita el caso de París, que amplió su red de calefacción urbana para distribuir también agua fría del río Sena por tuberías subterráneas y refrigerar así edificios públicos, de cara a los Juegos Olímpicos de 2024.

Imagen de portada | Dmitrii E. y Antonio Vallejo

En Xataka | Carlos Llull, técnico de climatización: «Dejar el aire acondicionado toda la noche puede costar alrededor de un euro en electricidad»


La noticia

Europa tiene una fecha de caducidad para los aires acondicionados tradicionales y ya se plantea alternativas: aires sin refrigerantes

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Antonio Vallejo

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Fuente: www.xataka.com

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