El Juego de Estrellas de las Grandes Ligas estuvo a punto de vivir uno de sus momentos más amargos cuando el dominicano Junior Caminero recibió un pelotazo de 97.6 millas por hora en el dedo meñique de la mano izquierda durante la tercera entrada del clásico celebrado en el Citizens Bank Park.
El impacto, provocado por un lanzamiento descontrolado del derecho Riley O’Brien, silenció de inmediato a los miles de fanáticos presentes y encendió las alarmas entre jugadores, dirigentes y aficionados.
Por unos minutos, el espectáculo pasó a un segundo plano. Caminero, una de las grandes figuras emergentes del béisbol y pieza clave de los Rays de Tampa Bay, abandonó el terreno con evidentes gestos de dolor rumbo al clubhouse, mientras la incertidumbre se apoderaba de ambos equipos.
En un evento donde lo más importante suele ser celebrar el talento, nadie quería imaginar una lesión grave para uno de los jugadores más electrizantes de la temporada.
La preocupación comenzó a disiparse cuando las radiografías realizadas en el estadio descartaron cualquier fractura.
El antesalista dominicano fue catalogado como día a día y, poco después, transmitió tranquilidad al asegurar que espera regresar a la alineación este viernes, cuando Tampa Bay enfrente a los Medias Rojas de Boston en una doble cartelera en Fenway Park.
«Pensé que algo se había roto, pero gracias a Dios todo está bien. Solo siento un poco de dolor«, expresó el jugador a través de un intérprete. «Fue un momento muy preocupante, pero ahora nos sentimos muy bien y vamos a seguir adelante.»
Mientras Caminero recibía atención médica, el partido continuó y Miguel Vargas tomó su lugar en la antesala de la Liga Americana, aportando incluso un cuadrangular en la octava entrada de la victoria por 4-0 sobre la Liga Nacional.
Sin embargo, el tema de conversación seguía siendo el estado de salud del joven dominicano, quien explicó que el sinker de 98 millas impactó directamente su mano sin siquiera rozar el bate, haciendo aún más aparatoso el incidente.
Uno de los momentos más destacados de la noche ocurrió lejos del diamante. Consciente de la gravedad que pudo haber tenido el episodio, Riley O’Brien se dirigió personalmente al clubhouse de la Liga Americana para disculparse con Caminero.
El lanzador, que debutaba en un Juego de Estrellas, admitió sentirse devastado por haber golpeado al antesalista y confesó que el lanzamiento simplemente se le escapó del control.
Aceptó las disculpas
La respuesta de Caminero reflejó la madurez y el compañerismo que caracteriza a muchos protagonistas del béisbol.
El dominicano aceptó las disculpas de inmediato y le recordó a O’Brien que situaciones como esa forman parte del juego. Ambos conversaron durante algunos minutos y abandonaron el encuentro con la tranquilidad de saber que el incidente no había dejado consecuencias mayores.
El alivio también fue compartido por el resto de las figuras presentes en el Juego de Estrellas. Ben Rice destacó que todos estaban preocupados porque Caminero es uno de los peloteros del momento en MLB, mientras que el dirigente de la Liga Nacional, Dave Roberts, agradeció que las radiografías fueran negativas.
Desde el clubhouse de Tampa Bay, Nick Martínez resumió el sentimiento del equipo al asegurar que el susto fue enorme porque «es nuestro muchacho», aunque celebró que todo terminara en una simple contusión.
El desenlace permitió que el foco volviera a lo deportivo, pero también confirmó la importancia que tiene hoy Junior Caminero para las Grandes Ligas. Con apenas 23 años, el quisqueyano lidera a unos sorprendentes Rays que poseen el mejor récord de la Liga Americana, suma 28 cuadrangulares, un OPS de .927 y ya acumula 80 jonrones en sus primeros 1,156 turnos al bate.
Por fortuna para Tampa Bay y para el béisbol, el gran susto del Juego de Estrellas terminó únicamente como una anécdota y no como el inicio de una larga ausencia.
Fuente: www.diariolibre.com






