
Virgen del Carmen de La Tirana. Crédito: Santuario Nuestra Señora del Carmen de la Tirana
En vísperas de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, y en el año en que se conmemora el Centenario de su coronación como reina y patrona de Chile, el Santuario de La Tirana se vistió de fiesta.
En la noche del miércoles, miles de peregrinos se congregaron en la explanada del Santuario para asistir a la tradicional Eucaristía de Víspera de la fiesta de la Virgen, que estuvo presidida por el Obispo de Iquique, Mons. Isauro Covili y concelebrada por el clero local.
“La Carmelita camina con su pueblo”, afirmó el obispo al comenzar su homilía, recordando que “ser humano y ser cristiano y devoto de la madre no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, de arrepentirse de errores y, sobre todo de reconciliarse con Dios e ir por la vida perdonando como nos enseña el maestro Jesús de Nazaret”.
Al expresar su acción de gracias por estos 100 años de la coronación de la Santísima Virgen del Carmen como reina y madre de Chile, Mons. Covili afirmó que no se trata de un acontecimiento pasado, sino de “una invitación a reconocer la presencia y la vida de la Virgen que sigue acompañando a nuestro pueblo”.
“La historia de Chile, tanto en su momento de luz como también de oscuridad, ha estado marcada por la presencia maternal de María, signo de consuelo, signo de unidad, de confianza y de esperanza para cada uno de sus hijos”, destacó, invitando a reconocer su presencia viva que “sigue acompañando y moviendo a tantos peregrinos a lo largo y ancho de nuestro país”.
Asimismo, recordó que “el auténtico camino del Evangelio pasa por el servicio, que nos libera de la esclavitud de la indiferencia, del poder y nos compromete a proteger toda vida humana, especialmente la de los más vulnerables”.
“Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón. Buscando su rostro, seremos encontrados por su amor, experiencia que nos capacitará para mirar los ojos de quienes sufren y tenderle una mano”, animó.
En referencia al Evangelio, invitó a beber el mejor vino, que es Jesucristo, para así “ser testigos y profetas de comunión, de participación, de hospitalidad, de concordia y de paz”.
“Los invito a ser discípulos y misioneros de Jesús, desapropiados, que buscan cada día hacer la voluntad de Dios, como lo hiciera María Santísima, y no dueños de torres y estructuras destinadas a derrumbarse. Les pido que edifiquen el bien para que la humanidad no pierda su bondad y belleza creacional”, exhortó.
Ante las dificultades propias de la vida, aconsejó el prelado, “levanten la mirada y pidan confiadamente al Espíritu Santo la gracia de vivir unidos en la fe, de crecer en las dificultades, de afirmar la esperanza y la caridad, virtudes que brillan en el cielo de nuestra vida espiritual para guiarnos hacia Dios de la mano de la Virgen del Carmen y de todos los santos confiados”.
Mons. Covili admitió que le duele el corazón cuando ve “a bautizados y a devotos de la Virgen de la Chinita que han dejado de mirar el cielo, que no miran a Jesús, que les cuesta arrodillarse y que viven consumidos en intereses mezquinos, como también a tantos padres que movidos por un buen corazón, piden la bendición para sus hijos e hijas, pero han abandonado, se han despreocupado en su responsabilidad de formarlos en la vida cristiana, solicitando los sacramentos de la iniciación cristiana”.
Retomando las enseñanzas del Papa León XIV en Magnifica humanitas, invitó asimismo “a estar atentos para que a nadie se les arrebate la dignidad, la libertad, ni la capacidad de pensar, de crear y de cultivar el espíritu de devoción y de fe, para que no sea para nuestro tiempo un nuevo tipo de esclavitud que reduzca al hombre a un dato, a una meración”.
“Que la Virgen Santa reine en el corazón de todo peregrino, de esta querida Pampa del Tamarugal, nos conduzca a su hijo Jesucristo, forjando con su intercesión maternal y en el centenario de su coronación como reina y patrona de Chile, un país que camine decididamente hacia la fraternidad, la justicia. y la paz”, rogó.
La celebración fue animada por bailes religiosos y, como es tradición, a la medianoche se efectuó la salida de la imagen de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, conocida cariñosamente por los devotos como “La Chinita”, que fue recibida con aplausos, cantos y muestras de fe.
Los festejos en el santuario continúan durante todo el jueves con Misas, rezo del rosario, procesiones, confesiones y adoración al Santísimo Sacramento.
Fuente: www.aciprensa.com






