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China ha encontrado un filón en las viejas minas de carbón abandonadas: refrescar los hogares

China ha encontrado un filón en las viejas minas de carbón abandonadas: refrescar los hogares

Pese a que el carbón está lejos de decir su última palabra en una China que está apostando por la transición energética como solo China sabe, esto es, a lo grande (tanto en fabricación como en instalación), la realidad es que hay yacimientos que han echado el cierre. Es el caso de la ciudad minera de Xuzhou, en declive por el agotamiento de sus yacimientos de carbón.

¿Qué hacer con esa enorme infraestructura que ya no se usa? En Teruel, por ejemplo, han hecho museos mineros como el de Escucha, pero en China han tenido otra idea: convertirlo en una fuente de refrigeración doméstica. De momento, el proyecto piloto ya funciona como aire acondicionado para 100 viviendas.

La vieja mina es el nuevo aire acondicionado. La mina de Woniushan arrastra un problema histórico que ha sido clave para esta adaptación: se inunda por culpa de las aguas subterráneas y la infiltración de la lluvia. Ese agua se mantiene de forma natural por debajo de los 20 °C, y es precisamente la que se extrae mediante bombeo para hacerla circular a través de un intercambiador de calor conectado al suelo radiante de un centenar de viviendas.

Zhang Tao, responsable del proyecto de investigación científica de la compañía de calefacción del Grupo Xukuang, explica que en esos sistemas de suelo radiante el agua circula en invierno a 40 °C para calentar, mientras que en verano ese mismo circuito lleva agua fría, a unos 20 °C, que va extrayendo el calor de la vivienda. Después, el agua regresa a la mina sin consumo energético ni emisiones asociadas.

Por qué es importante. A nivel macro, el proyecto se enmarca dentro del objetivo «doble carbono» de China, que aspira a alcanzar su pico de emisiones en 2030 y la neutralidad para 2060. Por otro lado, da una segunda vida útil a minas agotadas donde ya no se realizan extracciones. Además, ya hay estudios sobre su efectividad: las bombas de calor que aprovechan el agua de minas pueden reducir los costes de calefacción hasta en un 67 % y los de refrigeración hasta en un 50 % frente a sistemas convencionales, según este paper de la West Virginia University.

Contexto. China lleva más de dos décadas explorando este recurso: sus intentos de transformar viejas minas de carbón abandonadas en recursos geotérmicos datan de principios del siglo XXI, pero la mayoría siguen en fase de planificación, salvo alguna excepción como la mina de Zhang Shuanglou, que sirve tanto para calefacción como para refrigeración. A escala mundial, un artículo científico reciente ha recopilado más de medio centenar de emplazamientos de minas con sistemas geotérmicos en funcionamiento o planificados.

Xuzhou constituye un escenario a priori idóneo para llevar a cabo esta transformación: según declaraciones de un representante del Grupo Xukuang, la cuenca minera de la ciudad tiene un volumen total de huecos de explotación de 303 millones de metros cúbicos, con una capacidad de almacenamiento de agua de 75,83 millones de metros cúbicos, una cantidad de agua a temperatura estable durante todo el año potencialmente idónea para almacenar y suministrar energía tanto en verano como en invierno.

En detalle. Este proyecto nació en 2024 a partir de una colaboración entre cuatro actores implicados (el Laboratorio Yunlong Lake, el Grupo Xukuang, la Universidad de Minería y Tecnología de China y la Universidad Southeast) con un objetivo: resolver los desafíos técnicos del sistema. Paradójicamente, extraer el agua no fue lo más complicado, sino la condensación: con humedades de hasta el 80 % en el Xuzhou estival, si la temperatura de la tubería baja demasiado, el suelo y las paredes sudan y resbalan.

Para resolverlo, el equipo desarrolló un deshumidificador doméstico de agua fría que, tras cinco varias pruebas, pasó de ser un aparato de pared de frecuencia fija a convertirse en una unidad integrada, silenciosa y oculta en el falso techo de la cocina, sin apenas ocupar espacio en los hogares. En cuanto al coste, la vecina y participante Wang Qingmei cuenta que durante los cuatro meses de la temporada veraniega (junio-septiembre) ha pagado 410 yuanes, bastante menos que los 400 yuanes mensuales que pagaba antes por el aire acondicionado.

Sí, pero. Los límites de esta instalación son claros: no todas las ciudades pueden replicar este modelo de aire acondicionado comunitario porque no todas tienen minas abandonadas cerca ni disponen de una red de calefacción centralizada; de hecho, Xuzhou es la única ciudad de Jiangsu que cuenta con una red de calefacción centralizada a gran escala en funcionamiento habitual. Al fin y al cabo, la razón de ser de este proyecto es el aprovechamiento de una infraestructura existente.

Por otro lado, es importante resaltar que se trata de un proyecto piloto donde solo participa apenas un centenar de viviendas, por lo que la escalabilidad sigue siendo una incógnita en términos de adaptabilidad, estabilidad o costes de mantenimiento. Y eso sin hablar de un invitado inesperado propio de las minas: las obstrucciones. La química específica de las aguas de mina suele provocar incrustaciones en los intercambiadores de calor.

Portada | omid roshan

Fuente: www.xataka.com

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