
Mons. Joseph Gontrand Décoste, obispo de Jérémie, en Haití. | Crédito: Diócesis de Jérémie.
La Iglesia Católica en Haití se ha convertido en “el último muro de contención” ante la violencia de las bandas criminales y la degeneración social y política de los últimos años, según explicó el Obispo de Jérémie, Mons. Joseph Gontrand Décoste. Por esa razón, añadió, los enemigos de la Iglesia no cesan en sus ataques.
“Somos el último muro de contención que queda: moral, ético, espiritual y profético”, dijo Mons. Gontrand en una entrevista con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN, por sus siglas en inglés). “Por eso quieren eliminarnos”, sentenció.
Hace pocos días, el consejo electoral de Haití fijó la fecha en que se celebrarán las primeras elecciones presidenciales y legislativas en una década. El calendario establece la primera vuelta para el 13 de diciembre, mientras que la segunda vuelta tendrá lugar el 21 de febrero.
Los últimos comicios en el país caribeño se celebraron en 2016 y estuvieron marcados por la polémica. Tras ese proceso, asumió la presidencia Jovenel Moïse, hasta su asesinato en 2021.
Desde entonces, Haití entró en una espiral de caos político y violencia, especialmente en la capital, Puerto Príncipe, donde las bandas armadas operan a sus anchas y controlan gran parte del territorio.
“En criollo decimos: ‘Pitit Manman Marie pa janm pèdi batay’”, dijo el obispo. “¡Los hijos de la Virgen María nunca pierden una batalla!”, aclaró.
Según ACN, la violencia en Haití afecta gravemente el funcionamiento de las diez diócesis del país y, solo en la capital, 40 parroquias se han visto obligadas a cerrar sus puertas y las que quedan abiertas “viven con el temor constante de una expansión de la violencia”. La Iglesia Católica, por ser prácticamente la única organización en denunciar los crímenes y atropellos de las bandas, “se ha convertido en un objetivo prioritario”.
Además, entre 2024 y 2026 se han registrado numerosos ataques en contra de personal religioso católico, incluido el asesinato de dos misioneras de la Congregación de las Hermanitas de Santa Teresa del Niño Jesús, el 31 de marzo de 2025. A pesar de la complicada situación, la Iglesia Católica continúa con su labor evangelizadora.
“Seguimos rezando, cantando y bailando. En Haití decimos: ‘Mientras no nos hayan cortado la cabeza, seguimos teniendo esperanza de poder llevar sombrero’. Por eso nunca perdemos la esperanza”, dijo Mons. Gontrand.
Por último, el obispo agradeció la labor de ACN y destacó la importancia de las plegarias de los católicos del mundo: “Sus oraciones nos sostienen enormemente; sin ellas no podríamos seguir adelante. ¡Muchas gracias de todo corazón!”.
Fuente: www.aciprensa.com






