Abrir la llave y no encontrar una sola gota de agua se ha convertido en parte de la rutina de numerosas familias de este municipio fronterizo. Residentes de más de una docena de barrios denuncian que la escasez de agua potable los obliga a almacenar el líquido, comprarlo o permanecer despiertos durante la madrugada con la esperanza de recibir el servicio.
Una de las situaciones más preocupantes se registra en el Barrio Militar, donde sus moradores aseguran que el agua debería llegar los lunes, jueves y sábados. Sin embargo, afirman que desde el pasado lunes no reciben el suministro establecido.
Cuando finalmente el servicio es restablecido, explican, la presión sería tan baja que el agua apenas alcanza algunas viviendas.
“Muchas veces solamente llega a tres casas, mientras las demás familias nos quedamos sin agua”, denunció María Gómez una residente, del barrio la Fe quien pidió a las autoridades explicar las razones de la prolongada irregularidad.

Situación actual
La desesperación aumenta cuando el agua es enviada durante la madrugada.
Los residentes cuentan que deben permanecer despiertos, pendientes del sonido de las tuberías, para intentar llenar cubetas, tanques y otros recipientes. En ocasiones, la espera resulta inútil.
“Tenemos que trasnocharnos esperando que llegue y muchas veces nos quedamos despiertos por nada”, expresó Maribel Morel otra de las personas afectadas.
Detrás de cada llave seca hay familias que no pueden cocinar con normalidad, lavar la ropa, higienizar sus viviendas ni realizar tareas tan básicas como bañarse o utilizar adecuadamente los sanitarios. Los denunciantes aseguran que esta situación se prolonga desde hace varios meses, pese a que anteriormente el suministro se ofrecía con mayor regularidad. Consideran que la falta de información aumenta la incertidumbre, debido a que desconocen si el problema se debe a averías, baja presión, dificultades en el sistema de distribución o alguna otra causa.
Reacción oficial
Los moradores del Barrio Militar y de otros sectores afectados hicieron un llamado al Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) para que investigue la situación, informe públicamente qué está ocurriendo y adopte medidas que permitan normalizar el servicio.
También solicitaron que, mientras se resuelve el problema, se establezca un calendario confiable de distribución y se contemple el envío de camiones cisterna a las comunidades más perjudicadas.
“El agua no es un lujo; es una necesidad para cocinar, limpiar, bañarnos y vivir dignamente”, manifestaron los comunitarios.
Las familias esperan que su reclamo no quede perdido entre tuberías vacías y promesas. Mientras aguardan una respuesta de Inapa, en numerosos hogares de Dajabón las cubetas continúan secas y cada madrugada se convierte en una nueva espera por un servicio básico que debería llegar sin obligar a toda una comunidad a permanecer en vela.
Fuente: www.diariolibre.com






