
Altar de la Catedral Santa María de Chiclayo. / Crédito: Carloscookm – Wikimedia Commons CC BY-SA 4.0
El Ministerio de Cultura del Perú declaró Patrimonio Cultural de la Nación a 66 bienes histórico-artísticos pertenecientes al Obispado de Chiclayo, una diócesis especialmente significativa para la Iglesia por haber sido sede episcopal del hoy Papa León XIV antes de su elección al pontificado.
La medida, oficializada mediante una Resolución Viceministerial publicada este 11 de mayo, reconoce el valor de las piezas conservadas en cuatro emblemáticos templos de la región Lambayeque, en el norte del Perú.
Los bienes proceden de la Catedral Santa María de Chiclayo —iglesia madre de la diócesis vinculada al actual pontífice—, así como de la parroquia Santa María Magdalena de Ciudad Eten, la iglesia San Pedro de Monsefú y la iglesia Santa Lucía de Ferreñafe.
La resolución, firmada por la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Gisella Escobar, sostiene que las piezas poseen “valor artístico”, “significado histórico” e “importancia religiosa”, al constituir “testimonios materiales de la fe y de la historia de Lambayeque desde la época virreinal”.
Entre los 66 bienes reconocidos hay esculturas, pinturas, retablos, púlpitos, campanas, pilas bautismales y objetos litúrgicos elaborados principalmente entre los siglos XVIII y XIX, muchos de ellos vinculados a expresiones de piedad popular que permanecen vivas hasta hoy.
En el caso de la Catedral Santa María de Chiclayo fueron reconocidos 19 bienes culturales, entre ellos “un púlpito, un reloj, una escultura, quince pinturas y una campana”. Por su parte, la parroquia Santa María Magdalena de Ciudad Eten conserva 14 bienes declarados.
La iglesia San Pedro de Monsefú suma nueve bienes culturales, mientras que la iglesia Santa Lucía de Ferreñafe concentra 24 bienes.
El Ministerio de Cultura destacó que muchas de estas piezas “son ejemplos del estilo, las técnicas y los temas iconográficos que se desarrollaron en talleres artísticos peruanos, preponderantemente durante los siglos XVIII y XIX”.
La resolución también subraya el particular valor de las esculturas religiosas de vestir, señalando que estas “responden a la necesidad de realzar la belleza e imprimir realismo en las imágenes”, incorporando elementos como “ojos de vidrio, dientes de marfil, pelucas y joyas”.
“En este sentido, el arte eclesial tiene por objetivo acercar a la gloria divina e incentivar el fervor religioso entre los creyentes”, añade el documento.
La declaratoria resalta además la importancia histórica de estas piezas para la identidad cultural del norte peruano. Según el Ministerio, los bienes “constituyen testimonio de la historia de Lambayeque”, y algunas obras “relevan la identidad de la región desde inicios del Virreinato”.
Asimismo, se destaca que inscripciones presentes en campanas, pilas bautismales y altares “hablan de momentos cruciales en las historias de estos templos y de sus protagonistas”.
El texto pone también énfasis en la dimensión espiritual de este patrimonio, señalando que los objetos reconocidos “constituyen expresión de religiosidad tal como era entendida durante la época virreinal”, una tradición que “se mantiene plenamente vigente en la actualidad”.
En torno a varias de estas imágenes y piezas sacras todavía “se organizan peregrinaciones y expresiones del patrimonio cultural inmaterial de la región”, añade la resolución.
Fuente: www.aciprensa.com






