En 2007, en un polígono militar de Sudáfrica, un cañón antiaéreo automático Oerlikon GDF-005 se descontroló durante un ejercicio y abrió fuego sin intervención humana, causando varias víctimas antes de ser detenido. Aquel incidente, investigado durante años, se suele recordar porque dejó una lección inquietante sobre lo que puede ocurrir cuando las máquinas empiezan a actuar en entornos de combate.
Ese escenario ya está ocurriendo en Ucrania.
La primera posición capturada sin humanos. En palabras del propio presidente ucraniano hace varias horas, la guerra en el país ha cruzado una frontera inédita: por primera vez en la historia, una posición rusa fue tomada sin la intervención directa de soldados, únicamente mediante drones aéreos y robots terrestres.
La operación, que terminó con la rendición de las tropas rusas, no dejó bajas en el lado ucraniano y marcó un hito que hasta hace poco pertenecía más a la ciencia ficción que a la realidad militar. Aquí aparecen nombres como TerMIT, Ratel, Ardal, Lynx o Volya, “soldados” que ya no son prototipos, sino protagonistas de una nueva forma de combatir donde las máquinas ejecutan misiones completas.
El evento. La afirmación de Zelenski no ha sido verificada de forma independiente, pero fue acompañada por un video promocional en el que describió que los robots militares ucranianos habían completado más de 22.000 misiones en los últimos tres meses.
El Ministerio de Defensa de Ucrania también informó recientemente de un aumento del triple en las misiones de vehículos terrestres no tripulados del ejército ucraniano en los últimos cinco meses, con más de 9.000 misiones robóticas realizadas en marzo, según Scripps News. La creciente presencia de robots terrestres representa una nueva tendencia en una guerra que se ha vuelto sinónimo de drones.
Una opción. Según The Independent, la declaración de Zelenskyy podría referirse a un suceso ocurrido el año pasado en el óblast de Járkov, en el noreste de Ucrania. Dicha declaración citaba un comunicado de la 3.ª Brigada de Asalto Independiente de Ucrania, en el que se detallaba cómo la unidad había utilizado drones y robots terrestres kamikaze para atacar posiciones fortificadas rusas en el frente. El comunicado de la brigada también describía a soldados rusos rindiéndose ante uno de los robots de la unidad tras abandonar las fortificaciones dañadas.
De hecho, lo llegamos a contar y existen varios ejemplos previos de soldados rusos, individualmente o en pequeños grupos, rindiéndose ante drones ucranianos e incluso ante un robot, mientras eran grabados en vídeo, por lo que la idea de que un grupo de soldados rusos se rinda ante un robot no resulta ni mucho menos descabellada. Plus: las hazañas de estos robots en el campo de batalla también aparecieron en un vídeo reciente que describía un incidente similar, o posiblemente idéntico, protagonizado por la misma brigada.
De apoyo logístico a fuerza de asalto. Porque lo que comenzó como un uso limitado de robots para tareas de transporte o evacuación ha evolucionado rápidamente hacia un papel activo en combate. Contaba hace unas semanas el Guardian que, en cuestión de meses, las misiones con vehículos terrestres no tripulados se han multiplicado, pasando de miles a decenas de miles, mientras los drones dominan el campo de batalla y provocan la mayoría de las bajas.
En este entorno, los robots han asumido funciones cada vez más agresivas, desde colocar explosivos hasta abrir fuego o actuar como unidades suicidas, integrándose en operaciones coordinadas que antes requerían infantería.

Moverse es casi imposible. Lo hemos ido contando. El auge de estos sistemas responde a una realidad brutal: el frente se ha convertido en una zona de muerte constante dominada por drones, una donde cualquier movimiento humano es detectado y atacado en cuestión de minutos.
Con áreas de hasta 20 kilómetros bajo vigilancia permanente, los soldados apenas pueden desplazarse sin exponerse a ataques, lo que ha obligado a replantear por completo la forma de operar. En ese contexto, enviar máquinas en lugar de personas no solo es una ventaja táctica, sino una necesidad para sobrevivir.

La escena que define todo. Durante los últimos meses hemos relatado todo tipo de episodios más propia de una novela fantástica. Posiblemente, las imágenes de soldados rusos rindiéndose ante robots armados condensan este cambio de paradigma. En algunos casos, los combatientes han salido de posiciones destruidas para entregarse a dispositivos controlados a distancia, conscientes de que no estaban enfrentándose a un enemigo convencional.
Por eso, la operación que ha culminado en la captura de una posición sin intervención humana directa refleja hasta qué punto la guerra ha entrado en una fase donde la presencia física del soldado ya no es imprescindible para ganar terreno.
Ecosistema en plena aceleración. Detrás de estos avances hay un sistema dinámico en el que ingenieros, fabricantes y unidades de combate trabajan de forma conjunta, probando y perfeccionando tecnologías en tiempo real.
En ese sentido, Ucrania ha convertido la necesidad en innovación, desarrollando soluciones rápidas y escalables que compensan su desventaja en recursos frente a Rusia. De hecho, va camino de convertirse en una de las grandes potencias armamentísticas con los drones y la IA como abanderados de esa nueva guerra. De ahí, además, que el modelo haya despertado tanto interés de otros países y alianzas militares, que observan cómo la integración de drones y robots redefine las tácticas y la preparación para conflictos futuros.
Una revolución más allá de Ucrania. Si se quiere también, más allá del impacto inmediato en el conflicto, todos estos avances apuntan a una transformación más profunda del arte de la guerra moderna. Los robots ya representan una parte esencial de la logística y empiezan a sustituir a la infantería del siglo pasado en tareas clave, con la posibilidad de reducir significativamente el número de soldados necesarios en el frente.
Dicho de otra forma, lo ocurrido con esa posición capturada sin humanos no es un episodio aislado, sino el anticipo de un modelo en el que las máquinas no solo acompañarán al soldado, sino que, en determinadas situaciones, harán la guerra por su cuenta reemplazándolos por completo.
Imagen | YouTube, X
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La noticia
Rusia ya no se está rindiendo ante soldados de Ucrania, sino ante máquinas: las reglas de la guerra se están redefiniendo
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Xataka
por
Miguel Jorge
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Fuente: www.xataka.com








