Detrás de una puerta de cristal en Bayahíbe, decenas de pequeños viales permanecen sumergidos en nitrógeno líquido a 196 grados bajo cero. En su interior se conserva material genético de corales que han sobrevivido a enfermedades, olas de calor marinas y otros eventos que amenazan los arrecifes del Caribe. Es el inicio del primer banco genético de corales de República Dominicana, una herramienta que busca preservar diversidad genética para futuras investigaciones, programas de reproducción asistida y esfuerzos de restauración.
La iniciativa surge en un momento crítico para los arrecifes dominicanos. El calentamiento del mar, las enfermedades y la pérdida progresiva de colonias reproductoras han reducido las poblaciones de muchas especies constructoras de arrecifes. En algunos casos, las colonias supervivientes quedan tan dispersas que disminuyen las probabilidades de que sus gametos se encuentren durante el desove y logren fertilizarse, un fenómeno conocido como efecto Allee.
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(MARVIN DEL CID)
Frente a ese escenario, la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar) logró realizar la primera criopreservación exitosa de esperma de coral en el país durante el monitoreo del desove del coral cerebro Diploria labyrinthiformis, realizado entre el 9 y el 12 de junio en varios arrecifes del este.

La técnica utilizada por los investigadores, conocida como criopreservación, permite congelar y almacenar células vivas a temperaturas extremadamente bajas utilizando nitrógeno líquido. A -196 °C, la actividad biológica se detiene, pero el material genético permanece intacto, lo que permite conservarlo durante largos períodos para futuras investigaciones, fertilizaciones asistidas o proyectos de restauración. En este caso, las muestras corresponden a esperma de coral obtenido durante el desove, aunque los científicos esperan que futuros avances permitan ampliar las capacidades del banco genético.

“Estamos muy felices de poder decir que logramos llevar a cabo la primera criopreservación de esperma de coral exitosa en República Dominicana. Todo el equipo de Fundemar, de una forma u otra, aportó para que este hito fuera realidad. Del 9 al 12 de junio de 2026 logramos criopreservar esperma de 17 colonias distintas de Diploria labyrinthiformis”, afirmó Rita Sellares, directora ejecutiva de Fundemar.
Durante cuatro noches de trabajo, un equipo de 16 especialistas monitoreó cinco sitios de desove y logró criopreservar muestras procedentes de 17 colonias distintas. El proceso permitió almacenar 110 viales de material genético y crear dos “pools” o mezclas de esperma de diferentes colonias que podrán utilizarse en futuros programas de reproducción asistida. Paralelamente, los trabajos reproductivos realizados durante el evento permitieron producir aproximadamente 2,465,800 embriones de coral destinados a los programas de restauración de arrecifes.
Apoyo nacional e internacional
La creación del laboratorio fue posible gracias al financiamiento de Premios Brugal, que aportó recursos para la instalación de la infraestructura de crioconservación. La iniciativa también contó con apoyo complementario de la Embajada de Australia, RIMS, CORDAP y CoralCarib.
El proyecto también contó con el apoyo de especialistas del laboratorio CORALIUM de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde miembros del equipo dominicano recibieron capacitación en técnicas de crioconservación coralina. Además, la doctora Victoria Grosso acompañó la primera criopreservación realizada en República Dominicana y colaboró en la puesta en marcha del laboratorio.
“Al principio nos parecía algo intimidante, pero al hacerlo de principio a fin en nuestro propio laboratorio nos dio la confianza para poder implementarlo por nosotros mismos en futuros eventos de desove y asegurar estos esfuerzos a largo plazo”, señaló María Villalpando, gerente de Investigación y Desarrollo (I+D) de Fundemar.
Para los investigadores, el banco genético funciona como una especie de póliza de seguro para el futuro de los arrecifes. Si enfermedades, olas de calor marinas o eventos extremos continúan reduciendo las poblaciones coralinas, las muestras conservadas podrían ayudar a recuperar diversidad genética clave y fortalecer los esfuerzos de conservación tanto en República Dominicana como en otros países del Caribe.

Las muestras quedaron resguardadas en el nuevo laboratorio de crioconservación instalado en el Centro de Investigaciones Marinas MARE-DR de Fundemar, en Bayahíbe. Allí, tanques especiales de nitrógeno líquido mantienen los viales a temperaturas cercanas a los -196 grados Celsius, deteniendo los procesos biológicos sin comprometer la integridad del material genético.
Los investigadores destacan que el proyecto va mucho más allá de almacenar muestras para futuras fertilizaciones. “Es un compromiso permanente. Una parte de las muestras se utilizará para reproducción asistida, pero cada muestra individual de cada colonia se mantendrá como parte del banco genético de corales del país. Esto puede servir para futuras investigaciones y para nuevas técnicas que permitan seguir conservando los corales”, explicó Rita Sellares, directora de Fundemar.
Mientras los llamados “pools” genéticos podrían utilizarse para futuras fertilizaciones, las muestras individuales permanecerán almacenadas como una reserva genética nacional. El objetivo es conservar la diversidad genética de colonias que han logrado sobrevivir a enfermedades, blanqueamientos masivos y otros factores de estrés ambiental, poniendo ese material a disposición de futuras generaciones de investigadores y conservacionistas.
A partir de ahora, y de acuerdo al calendario de predicción de desove para diferentes especies, los científicos seguirán recolectando gametos con el fin de la criopreservación, para garantizar la diversidad coralina a futuro.
Fuente: www.diariolibre.com






