
Un nuevo anuncio de Apple ocupa la fachada de un edificio en una importante intersección de Washington, D.C. Crédito: Shannon Mullen/National Catholic Register.
La campaña publicitaria de Apple “Relájate, es un iPhone” (Relax, It’s an iPhone) se ha forjado una reputación mediante escenas desenfadadas que muestran la resistencia del dispositivo: un teléfono que cae en un fregadero, recibe salpicaduras junto a una piscina o termina en la juguetona boca de un cachorro.
Sin embargo, un nuevo anuncio de la serie, que ahora cubre las fachadas de edificios de todo el país, muestra a un niño muy pequeño sujetando un iPhone de alta gama. La imagen pone de manifiesto la falta de sensibilidad del gigante tecnológico y revela una desconexión asombrosa entre una publicidad ingeniosa y las realidades del desarrollo en la primera infancia.
Aunque pretende demostrar la resistencia a los rayones y la protección frente a caídas ante unas manos pegajosas y torpes, la imagen deja al descubierto hasta qué punto Apple no ha comprendido lo absurdo —y peligroso— que resulta normalizar la tecnología en manos de bebés.
Una desconexión desconcertante
Referentes del pensamiento católico y críticos de las grandes empresas tecnológicas, que han visto la propuesta creativa, sostienen que poner el dispositivo directamente en manos de un bebé cruza una línea muy clara y transmite un mensaje perjudicial, en un momento de creciente preocupación nacional por la exposición digital a edades tempranas.
“El anuncio de Apple resulta desconcertante”, declaró al National Catholic Register Ashley McGuire, de The Catholic Association, al referirse a lo peligrosamente desconectada de la realidad que parece la imagen.
“En primer lugar, hace dudar de su propia percepción e insulta a los padres preocupados por una crisis de salud mental muy real y grave, vinculada al uso de pantallas, entre los niños de Estados Unidos. Pero insinuar luego que un iPhone debe estar en manos de un bebé, aunque sea en broma, está totalmente fuera de tono. Demuestra, sobre todo, la poca preocupación que las grandes empresas tecnológicas tienen por las familias y los niños vulnerables”.
Mary Hasson, del Ethics and Public Policy Center, coincidió en que la imagen contiene una insinuación subliminal perniciosa que va mucho más allá de la resistencia física.
“La imagen sí transmite la ‘durabilidad’ o la ‘robustez’ del iPhone, al mostrar que no se rompe fácilmente. Sin embargo, el mensaje subliminal es que no sólo está a salvo de los niños —en cuanto a caídas, derrames o huellas de dedos manchados de comida para bebés—, sino que es seguro para los niños, lo cual es manifiestamente falso”.
“La industria tecnológica sabe que tiene un problema”, explicó Hasson. “La industria no sólo es incapaz de proteger a los niños de contenidos gravemente perjudiciales, sino que sus productos impulsan esos contenidos perjudiciales hasta los primeros lugares para asegurarse de que los niños los vean”.
Un tema con el que es fácil identificarse, pero mal ejecutado
Incluso quienes reconocen la preocupación universal de los padres a la que el anuncio intenta apelar sostienen que Apple demostró una profunda falta de criterio al utilizar a un bebé para transmitir su mensaje.
Teresa Tomeo, experta en medios de comunicación y presentadora de EWTN Radio, señaló que, aunque dejar caer un teléfono es un temor universal, Apple debería haber tenido en cuenta el creciente rechazo mundial a la habituación temprana a la tecnología.
“Sin duda, es fácil identificarse con los anuncios. Se puede entender por qué los padres, abuelos o cuidadores podrían ponerse nerviosos si un niño pequeño tiene el teléfono. Es una cuestión de resistencia: ¿sobrevivirá a la manipulación de un niño pequeño? Como llevamos nuestros teléfonos celulares a todas partes, en ocasiones tienden a terminar accidentalmente en algunos de los lugares más inconvenientes… Por eso es un mensaje ingenioso y, una vez más, fácil de comprender”.
“Pero teniendo en cuenta que tantos países”, afirmó la presentadora de Catholic Connection, “entre ellos el Reino Unido, España, Francia, Portugal, Irlanda, Noruega y Nueva Zelanda, por mencionar sólo algunos, han prohibido o están cerca de prohibir las redes sociales para las personas de 16 años o menos, la imagen concreta de un niño pequeño sosteniendo un teléfono celular podría interpretarse de otra manera y considerarse un estímulo para que niños cada vez más pequeños entren en internet”.
Tomeo sostuvo que el gigante tecnológico “podría haber transmitido su mensaje limitándose a las imágenes de cachorros y lluvia torrencial, y dejando a los niños pequeños fuera de la campaña”.
Lo que dice la neurociencia sobre los cerebros infantiles
La estrategia publicitaria de Apple pide a los espectadores que se “relajen”, pero la neurociencia pediátrica indica que los padres deberían hacer exactamente lo contrario cuando un niño pequeño sostiene un teléfono inteligente.
Una investigación pionera con imágenes cerebrales del Cincinnati Children’s Hospital relacionó directamente la exposición temprana de niños pequeños a las pantallas con una menor integridad estructural de la sustancia blanca del cerebro: las vías neuronales fundamentales que actúan como el “cableado” interno para la adquisición del lenguaje, las habilidades de lectoescritura y las funciones ejecutivas. Debido a que la sustancia blanca experimenta un desarrollo rápido y fundamental durante los primeros años de vida, los expertos advierten que sustituir el juego sensorial en el mundo real y la interacción humana cara a cara por pantallas digitales altera activamente el desarrollo cognitivo.
Dado que las principales organizaciones de salud recomiendan de manera unánime evitar por completo el tiempo frente a pantallas en bebés y niños pequeños, la decisión de Apple de mostrar unos diminutos dedos sujetando teléfonos inteligentes de alta gama parece menos una broma ingeniosa y más un descuido empresarial irresponsable, lo que plantea serias preguntas sobre cómo una imagen de este tipo logró superar la aprobación de los ejecutivos.
El Register se comunicó con Apple para solicitar comentarios, pero no obtuvo respuesta antes de la publicación del artículo.
Artículo publicado originalmente en el National Catholic Register. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com






