La guerra de la IA se juega en varios frentes, que van desde la calidad de los modelos a las infraestructuras para ejecutarlos y por supuesto, disponer de la energía suficiente para alimentar a los datacenters. Pero hay una batalla en la que Estados Unidos tiene especial interés: fabricar los chips en casa. Spoiler: aunque cuenta con la todopoderosa NVIDIA, esta manufactura buena parte de sus productos en Taiwán, el auténtico corazón de la IA. Sin embargo, no hace falta irse hasta Asia para encontrar al país que más componentes para la IA exporta porque lo tiene al lado: es México.
México es la fábrica (poco conocida) de la IA. Según el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026: La promesa de la inteligencia artificial, México se consolidó como el segundo mayor exportador mundial de componentes esenciales para la inteligencia artificial, por delante de otros como Malasia, Vietnam y Tailandia y solo por detrás de China. En pocas palabras: México es una pieza clave en el suministro de hardware, semiconductores, componentes electrónicos y equipos para centros de datos.
Pero no la usa. El informe da una de cal y una de arena al país norteamericano: esa fortaleza exportadora choca de bruces con la escasa capacidad del país para incorporar esta tecnología a sus procesos productivos porque México fabrica componentes para la IA, pero no usa la IA. Al fin y al cabo, destacar en la exportación no implica nada más.
La única excepción son las pequeñas empresas (entre 5 y 19 empleados) y ahí sus números tampoco son estratosféricos: solo uno de cada cinco pequeños negocios lo usa, al nivel de Jordania, Kenia, Nigeria y Tailandia. Y eso es una gran desventaja para capitalizar esa industria.
Contexto. Para medir el uso de la IA, el informe del Banco Mundial toma los usuarios de ChatGPT por internauta, de modo que mete a México y a España en el mismo grupo: ambos estados exportan mucha tecnología para la IA, pero ninguno de los dos está en el top 20 de países que más la usan, donde sí que aparece Estados Unidos por ejemplo.
Sin embargo, en este otro estudio de uso de la IA de Microsoft, que usa sus herramientas como indicador, el grueso de Europa sale muy bien parada y España ostenta un 44% frente al 31% de Estados Unidos y el 20% de México, lo que confirma que exporta mucho más de lo que usa. En cualquier caso, el informe del Banco Mundial deja claro que China juega en otra liga: no solo fabrica piezas para la IA como nadie, sino que también está entre los países que más la usan, pese a que los indicadores occidentales (basados en telemetría de Microsoft o en ChatGPT) probablemente la infravaloran, ya que su ecosistema local apenas deja rastro en esas mediciones. Y eso sin hablar de su abrumador dominio en tierras raras, esencial para la industria.
Por qué es importante. Porque estamos viviendo un boom de inversión en el sector de la IA y de planificación y construcción de centros de datos de los que México sale directamente beneficiado al tener un papel tan relevante en la cadena de suministro global. México ya tiene una posición ventajosa como proveedor, el siguiente paso es sacarle partido. Bien aplicada, la IA tiene potencial para funcionar como un catalizador para implementar mejoras.
Según el Banco Mundial, en una sola década la IA podría ayudar a países como México a avanzar en 10 años lo que normalmente tardaría un siglo, siempre y cuando se superen brechas de acceso (mejorar infraestructuras eléctricas, conectividad y la formación). Además, el informe señala que hay menos riesgo de que la IA destruya empleo en países como México que en economías más ricas: solo un 4,5% de los puestos de trabajo está en riesgo en países de renta baja y media, frente a un 14,2% en las economías de renta alta.
Portada | Brian Kostiuk y Justine Camacho
Fuente: www.xataka.com






